Se le representa como un adulto mayor, con barba blanca y un sombrero. Sus ropas generalmente son las de segunda mano, y su cuerpo está relleno de papel.
Todo se tiene que conseguir con varias semanas o meses de anticipación, pero cada año el material sube de precio y los muñecos que dan forma al Año Viejo también tienen que subir de precio.
A unos días de que acabe el año 2025, Graciela Hernández y Germán López dicen que la venta de los comúnmente conocidos como años viejos aún no repunta. El matrimonio de comerciantes de la Central de Abasto de la ciudad de Oaxaca confía en que los compradores se animen a última hora, como suele ocurrir en cada fin de año.
Por ahora, a su puesto temporal de la Diagonal de Mercaderes los potenciales clientes solamente se detienen a preguntar por los precios, observan un momento a los muñecos y se retiran en busca de los demás productos para la cena de fin de año.

Graciela y Germán llevan unos 25 años o más elaborando los muñecos que venden junto a las piezas del nacimiento, los borregos de la suerte o de la abundancia, además de las piñatas para las fiestas de la temporada.
Aun entre la multitud, los muñecos de años viejos llaman la atención de las personas, pero pocas los compran.
Ahorita se piden 450 pesos por cada año viejo porque ya está caro todo, las camisas están caras, como si fuera una nueva, igual los pantalones, explica el adulto mayor desde su puesto.
Germán cuenta que desde julio empezó a buscar los materiales para los muñecos e incluso para iniciar su elaboración, pues todo requiere de tiempo. Ahora espera que las ventas repunten y que incluso se agoten las piezas que elaboraron.
Sin embargo, también señala que desde su experiencia ha visto cómo cada año son menos las personas que buscan los años viejos para seguir la costumbre.
Según esta misma costumbre, al quemar los muñecos se está dejando atrás al año que termina y con ello algunas de las malas experiencias o momentos para dar paso a algo mejor.
La costumbre también se sigue en otros estados del país e incluso en otras partes del mundo.
Para lograr una quema segura en este ritual, Germán y Graciela recomiendan tener cuidado de que los niños no estén cerca. Asimismo, que lo que se use para generar fuego sea bajo mucho cuidado y en caso de emplear pirotecnia sea de las piezas de menor riesgo.











































