Por Misántropo
El pasado 20 y 21 de diciembre, la ciudad de Oaxaca fue sede del Maremagnum Fest, un festival de rock que fue mucho más que un par de conciertos: se trató de un reencuentro generacional de músicos, fans y activistas culturales que celebran la historia del rock local y buscan proyectar su legado hacia nuevas generaciones.
VIDEOS | Maremagnum Fest celebra la historia y el legado del rock ochentero en Oaxacahttps://t.co/ReJgYfuSIO pic.twitter.com/hVDzDu7G0v
— El Imparcial de Oaxaca (@ImparcialOaxaca) December 23, 2025
De acuerdo con Gamaliel Robles, organizador del evento e integrante del Archivo Sonoro de Oaxaca AC, el festival surgió como consecuencia de la presentación en septiembre pasado del documental Radiografía del Rock en Oaxaca Los 80, que compila, de manera inédita, la trayectoria de las bandas oaxaqueñas de los años ochenta.
“Todo alentado por los propios integrantes de las bandas que vieron un incentivo en el encuentro de septiembre y volverse a reunir para hacer rock después de tantos años de ausencia”, comentó Robles.
REUNIÓN DE GENERACIONES Y ESTILOS

Las bandas ochenteras de Oaxaca se reunieron en Maremagnum Fest para revivir clásicos y presentar nuevas propuestas musicales. Foto: Cortesía
El Maremagnum Fest reunió a bandas que marcaron la escena local de la década de los ochenta, como X2 Verde, Parafonia, Éxtasis, Instintos de Tehuantepec, The Road Runner’s, Arma, Los Sex, Cruxificación y Exhumación.
Los conciertos no solo fueron una oportunidad para revivir clásicos del rock, sino también para transmitir la diversidad de estilos musicales que coexistieron en la escena oaxaqueña, desde el punk y el metal hasta el rock más experimental.
Según Robles, el festival representa una avalancha cultural, reflejada tanto en la música como en las publicaciones y la documentación histórica:
“Oaxaca es un semillero de rockeros y desafortunadamente no se ha visualizado. Todo eso es un Maremagnum, una avalancha que nos hace entender la riqueza musical del estado”, afirmó.
MARCANDO UN LEGADO CULTURAL
Además de los conciertos, el festival incluyó la presentación de la primera edición de la revista Maremagnum, cuyo objetivo es ofrecer un panorama de los distintos géneros de rock en Oaxaca, sirviendo como hilo conductor entre generaciones de músicos. La publicación también busca ser un espacio de reflexión sobre la historia musical local y un instrumento para proyectar nuevas corrientes.
El nombre del festival y la revista, Maremagnum, hace alusión a Marabunta, la columna migratoria de hormigas guerreras, simbolizando “la fuerte carga de cosas, de ideas, la avalancha que congrega la revista, los conciertos, la investigación y la prospectiva apertura del Museo del Rock en enero próximo”, explicó Robles.

La Radiografía del Rock, editada bajo la casa editorial Rapsodia, complementa este esfuerzo. El proyecto no solo documenta la historia de las bandas, sino que también ha servido para publicar libros, revistas y el recién lanzado manual “La Batería Contemporánea. Método completo para aprender a tocar la batería”, de Rubén Ángel López Vera.
UNA MIRADA CRÍTICA Y FUTURA

El festival también permite analizar cómo la escena musical local ha sobrevivido a la falta de visibilidad y apoyo institucional. Robles enfatiza que la música de Oaxaca ha sido una avalancha cultural, generando no solo bandas, sino fanzines, conciertos y comunidades que han contribuido a la historia del rock mexicano.
“Este tipo de eventos permiten visibilizar lo que antes no se veía y reconectar generaciones, además de inspirar a nuevos músicos a involucrarse en la escena”, dijo.
El éxito del Maremagnum Fest marca el inicio de un proyecto más ambicioso: en 2026 se prevé reunir a las bandas de la década de los noventa, creando así una línea continua que documente la evolución del rock oaxaqueño desde los años ochenta hasta la actualidad.










































