Con música de banda, la venta de flores, las veladoras y la asistencia de las familias, este lunes se vivió el último Lunes del Panteón en el cementerio del barrio de Santo Tomás Xochimilco, en la ciudad de Oaxaca.
Como cada año, este es uno de los cuatro camposantos en los que se vive la tradición centenaria y en la que las familias acuden a visitar a sus difuntos en su última morada, a los pocos días de las festividades de Todos Santos y Fieles Difuntos.
En Xochimilco, la tradición fue nuevamente una ocasión para reencontrarse no solo con los ya fallecidos sino con vecinos del barrio o quienes han emigrado del barrio a otras partes de la ciudad y del estado, pero que regresan a sus orígenes.
Durante este Lunes del Panteón, las tumbas del camposanto vivieron a llenarse de flores y fueron arregladas para la ocasión por las familias que llegaron. Entre sepulcros, varios visitantes permanecieron sentados para pasar un rato con sus difuntos, parte de la tradición y creencia que envuelve a la fecha.
También hubo quien llevó alimentos y bebidas o puso su música en el celular y algunas bocina.
Cada año, en la ciudad de Oaxaca se realizan los Lunes del Panteón pasando las festividades de Todos Santos. El primer lunes toca al camposanto del barrio del Marquesado o Ex Marquesado, los siguientes corresponden a las agencias de San Martín Mexicápam y San Juan Chapultepec. Y finalmente, concluyendo en el barrio de Xochimilco.
Se trata de una tradición que tiene más de 100 años y que además de propiciar la visita de decenas o cientos de familias también es la oportunidad para las verbenas alrededor del camposanto.
Por ejemplo, en el panteón del Marquesado se acostumbra instalar juegos mecánicos y puestos de venta de alimentos, así como los de flores y veladoras. Algo similar se realiza en San Martín Mexicápam y San Juan Chapultepec o en el barrio de Xochimilco, donde también se ofrecieron dulces regionales para la ocasión.
Estas celebraciones también incluyen la asistencia de músicos que van ofreciendo tocar alguna canción del gusto de la familia o de la persona fallecida.










































