- Parte I
La precaria condición sanitaria del país en el último cuarto del siglo XIX, hizo necesario modificar la salud y educación pública, junto con un proceso de modernización de la sociedad orientado a sanear ciudades y puertos y cambiar la medicina asistencial por la preventiva. En 1841 se creó en México el Consejo Superior de Salubridad, sin embargo, sus actividades se limitaron por las circunstancias políticas de las siguientes tres décadas y el gobierno federal sólo formuló una política de salud pública general hasta las últimas décadas del siglo XIX, entendiendo que la salud y sanidad eran necesarias para el “orden y progreso” del país. En 1879 se reformó su Reglamento, el Consejo pasó a depender de la Secretaría de Gobernación y se promulgó el primer Código Sanitario en 1891.
En esa época, en Oaxaca se expidieron disposiciones relativas al sistema educativo estatal, puestas en vigor entre 1889 y 1893. En 1888 el Instituto de Ciencias y Artes abrió sus puertas a las mujeres por decreto del gobernador Agustín Canseco. Es indudable que en este cambio influyó la propia Constitución Federal; sin embargo, años antes, en Oaxaca y mediante decreto del 11 de diciembre de 1880 del gobernador Francisco Meixueiro se había abierto la carrera de obstetricia (Partos) para señoras, con el requisito de que supieran leer y escribir y hubiesen cursado el cuarto año de primaria. El programa teórico-práctico, de dos años de duración, consistía en un breve listado de cátedras como anatomía descriptiva, fisiología, elementos de higiene y obstetricia.
De esta manera las mujeres pisaron un recinto reservado hasta ese momento para los hombres; en Oaxaca, como en otros lugares del país, las mujeres se fueron insertando en las instituciones para recibir cursos encaminados a reafirmar sus roles domésticos y de cuidado a la familia. La clase era impartida por un profesor en las instalaciones del Instituto y la práctica – que incluía a los estudiantes de medicina – se desarrollaba en el domicilio de las parturientas, por una profesora adjunta, quien sólo en ausencia del titular impartía la enseñanza teórica. El título era expedido por el gobierno del Estado una vez aprobado el examen final. Como texto se elaboró desde 1863 una Cartilla de Partos, atribuida al doctor Antonio Hernández; esto señala que desde ese año el Instituto impartía enseñanza a las mujeres aun sin la aprobación formal de tal carrera
La primera profesora adjunta fue la señorita Luz Riojano, adiestrada en la Ciudad de México con este propósito. En 1883 se tituló la primera partera, Josefa Castañeda, con la tesis sobre “Inercia Uterina” y le siguieron Francisca Cervantes y Amalia Ramírez en 1884 y 1885 respectivamente, así como Mercedes Guerrero, Leonor Pérez, Leonor Gris de Bustamante, Sofía Barriguete, Ofelia Díaz, Carmen y Estela Velasco.
Durante los 127 años de vigencia del Instituto, se titularon 48 alumnas como parteras o maestras en partos, como se les denominó posteriormente. Esta “carrera corta” ha sido considerada como el antecedente inmediato de la formación de enfermeras en Oaxaca. Antes de esa época eran los monjes quienes proporcionaban a los pacientes los cuidados de enfermería y con la transformación de los hospitales religiosos en civiles o militares durante la Reforma, se dispuso de la contratación de enfermeros para suplirlas, sin embargo, a finales del siglo XIX la figura de la enfermera aún no se tenía presente como hoy la conocemos.
Héctor Eloy Álvarez Martínez/ Corresponsalía Ing. Alberto Bustamante Vasconcelos









































