Una de las bahías de Huatulco con mayor infraestructura hotelera y de servicios es Tangolunda. Aquí se ubican varios hoteles que ofrecen el concepto “todo incluido”, en el que, por una tarifa, se brinda hospedaje, alimentos y bebidas durante la estancia. Algunos hoteles ofrecen espectáculos nocturnos y cuentan con clubes de playa, cuyo consumo también está incluido en el costo de la habitación.
A lo largo de los años, diversas personalidades se han hospedado en esta bahía, gracias a la capacidad de sus hoteles, que también albergan convenciones y eventos en salones de distintos tamaños y estilos, sumando la belleza natural como principal atractivo.
Existe un acceso para visitantes y locales que deseen disfrutar de la bahía, ubicado después del primer hotel de la zona. Incluso, aquí se realizaron eventos destacados como el Festival “Música por la Tierra”, que reunía grupos musicales, solistas y medios de comunicación, además de ofrecer conferencias sobre el cuidado del medio ambiente.
Aunque algunos turistas se hospedan en otras áreas de Huatulco, hay quienes prefieren disfrutar de los servicios de los grandes hoteles mediante los llamados Pases de Día o Pases de Noche. Por una tarifa, pueden acceder a alimentos, bebidas, instalaciones y shows nocturnos, según el tipo de pase. Sin embargo, su venta está sujeta a disponibilidad, si el hotel alcanza su máxima capacidad, no se permite el acceso a visitantes externos, priorizando así la comodidad de los huéspedes.
La zona también cuenta con restaurantes y tiendas donde se pueden adquirir artesanías, medicamentos y productos diversos.
En Tangolunda se encuentra además el exclusivo sector “Balcones de Tangolunda”, donde personajes de renombre tienen residencias para vacacionar. Asimismo, en la zona comercial se han construido numerosos departamentos, ocupados principalmente por canadienses que permanecen largas temporadas para escapar del frío de su país. Muchos de ellos han adoptado a Bahías de Huatulco como su segundo hogar, atraídos por el clima, la belleza y la seguridad del lugar.

Levi Johann Mirón, inspiración para su comunidad
Levi Johann Mirón Vargas es un joven artista originario de la Villa de Tamazulápam del Progreso, en la región Mixteca, que busca influir positivamente en su comunidad a través del arte. Su visión es que el arte sea un motor de transformación social, generando impacto local y sirviendo como ejemplo para otros lugares donde los jóvenes enfrentan situaciones de vulnerabilidad.
Levi considera que para iniciarse en la pintura es fundamental aprender a dibujar, pues el dibujo es la base para desarrollar habilidades y destrezas. Está convencido de que el arte, usado de manera intencionada, puede fortalecer la unión comunitaria y ser una herramienta poderosa para enfrentar problemáticas sociales.
Se siente orgulloso de ser el primer artista de su familia y desea inspirar a niños y jóvenes a expresar sus emociones, pensamientos y puntos de vista a través del arte. Su trabajo se convierte así en un canal para difundir mensajes positivos y generar conciencia, especialmente sobre temas que afectan a la niñez y juventud, incluso más allá de su comunidad.

Como parte de su formación, Levi asistió al taller “Gráfica Tequevi”, donde recibió clases del maestro Fernando Ramírez González y participó en su primera exposición colectiva. Hoy, con 25 años, recuerda que fue a los 19 cuando decidió dedicarse formalmente al arte. Comenzó con el dibujo, aprendió a pintar con acrílico y más adelante incursionó en técnicas como el muralismo y la acuarela. Aunque domina varias técnicas, prefiere el acrílico porque le permite desarrollar mejor su estilo.
Actualmente, Levi produce obras con la intención de exhibirlas y venderlas en otras ciudades, llevando su mensaje artístico a nuevos públicos. Es parte del colectivo Balas Perdidas, junto con otros ocho artistas plásticos que, unidos por la misma pasión, buscan proyectarse y ocupar un lugar en el gusto de los amantes del arte y la cultura.
Con entusiasmo y compromiso, Levi trabaja para que el arte no solo sea una forma de expresión, sino también una herramienta para construir un mejor futuro colectivo.
Fotos: Omar Maya/Max Scherenberg











































