He insistido desde este espacio en la necesidad de que nuestras sociedades actuales tengan mas y mejores abogados y abogadas.
No porque se necesiten más o mejore leyes, sino porque buenos abogados como ciudadanos garantizan la necesaria reflexión sobre lo que nuestras leyes protegen.
Lo mejor y más valioso de nuestras leyes está en nuestras constituciones. Porque son -en México- documentos que informan y ordenan todas las demás normas de nuestro sistema jurídico, pero además porque contienen instituciones, principios y valores que sirven de orientación a nuestra vida en común.
Por eso dentro de esa mayor y mejor necesidad de abogados prima la necesidad de buenos constitucionalistas como expertos en todo lo que tenga que ver con las constituciones.
Porque las constituciones tienen 2 fines fundamentales: establecer y garantizar los derechos humanos para todos; y en segundo lugar organizar y ponerle límites a los poderes y a los poderosos.
El constitucionalista es por antonomasia un experto del derecho, pero también un experto de la política y de su objeto: el poder.
Y es que la mayor parte de nuestra prosperidad y de nuestros malestares tiene que ver con el poder y cómo se ejerce.
Y en un mundo que se torna cada vez más complejo, necesitamos más y más nuevos instrumentos de análisis para poder explicar mejor lo que pasa a nuestro alrededor; y en consecuencia, para encontrar las mejores propuestas de solución a los problemas.
Mientras nuestras unidades políticas (país y estados) sigan teniendo constituciones como cancha del juego democrático, lo primero que un ciudadano responsable debería conocer es -por lógica- sus constituciones. No se diga nuestros gobernantes y representantes políticos.
Pero aquí todo es inmediatez y todo es praxis. Nadie conoce la Constitución de México, y menos la de Oaxaca.
Por eso hay que renovar el interés en el estudio del derecho y de su rama constitucional. Porque los constitucionalistas tienen la misión de educar al pueblo en teoría constitucional. Entender lo complejo de teorías y corrientes de pensamiento para bajarlo en lenguaje corriente al pueblo.
Un constitucionalista sabe que es el poder y la democracia, y para qué sirven; cuáles son los derechos de la gente; cuáles son los límites del poder; que atribuciones le corresponden a cada autoridad y cuáles son los medios de defensa para el pueblo o el orden constitucional cuando se quiere jugar el juego fuera de la cancha.
Un constitucionalista es un guardián de la democracia, de los derechos humanos, de la justicia, de las libertades, de la justa distribución de la riqueza, de la integridad y del derecho de toda la gente a vivir bien y con felicidad.
Mas y mejores constitucionalistas serán garantía de un mejor estado y un mejor país porque no solo son defensores de las constituciones sino de Oaxaca y de México.
*Magistrado Presidente de la Sala Constitucional y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca.

































