El reconocimiento internacional otorgado al artista oaxaqueño Lukas Avendaño representa mucho más que un logro personal. Su nombramiento como ganador del premio de la Fundación para las Artes Contemporáneas (FCA), con sede en Nueva York, coloca en el escenario global una propuesta artística construida desde la identidad muxe, la memoria comunitaria y las disidencias de género.
Con este galardón, Avendaño se convierte en el primer mexicano en recibir una de las distinciones más relevantes para el arte contemporáneo, otorgada por una institución que reconoce trayectorias con impacto internacional y aportaciones innovadoras al pensamiento artístico.
UNA OBRA QUE CUESTIONA EL PODER
Originario de Tehuantepec, Oaxaca, Lukas Avendaño ha desarrollado una trayectoria que combina la antropología, la danza contemporánea, el performance y el activismo social para cuestionar las estructuras de poder que históricamente han marcado las relaciones entre género, identidad, territorio y exclusión.
Su trabajo ha encontrado eco en escenarios y festivales de América y Europa, donde piezas como Réquiem para un alcaraván y Buscando a Bruno han convertido el cuerpo en un espacio de denuncia, memoria y resistencia.
La Fundación para las Artes Contemporáneas destacó que la propuesta del artista utiliza la antropología como una herramienta para explorar la sexualidad, la identidad de género y la pertenencia étnica, en un ejercicio que el propio creador define como una “arqueología de la memoria”.
EL ARTE COMO ACTO DE RESISTENCIA
En la descripción del premio, la institución estadounidense subraya que la obra de Avendaño se caracteriza por una práctica artística que rompe con los moldes tradicionales.
“Su trabajo se ha caracterizado como militancia desobediente, disidencia sexual, folclore rural y un arte que se niega a comportarse, buscando ser incómodo para evidenciar el poder, la violencia y la exclusión”, señaló la Fundación.
Más que un reconocimiento a una producción estética, el premio pone de relieve una forma de entender el arte como herramienta de transformación social y de visibilización de comunidades históricamente marginadas.
“SEGUIMOS TRABAJANDO”
Tras conocerse la distinción, Lukas Avendaño agradeció el respaldo de quienes han acompañado su trayectoria y dejó claro que el premio representa un impulso, no un punto de llegada.
“Gracias a todas por su confianza. Sólo quiero decir que seguimos trabajando. A veces acompañadas, otras veces a la sombra de seres más grandes y con mayor luz, y otras tantas solas como las luciérnagas, con nuestro foquito, con una luz tenue que tintinea”, expresó.
El mensaje fue interpretado por diversos integrantes de la comunidad artística como una reivindicación del trabajo colectivo y de las luchas culturales que se desarrollan desde los márgenes.
UN PREMIO QUE NACE DEL RECONOCIMIENTO ENTRE ARTISTAS
La dramaturga Malú Huacuja del Toro, quien acompañó a Avendaño durante la entrega del reconocimiento, explicó que este premio posee una característica poco común dentro del circuito internacional del arte.
“No se otorga por solicitud del artista; se asigna por recomendación de pares”, destacó.
Este mecanismo convierte la distinción en un reconocimiento otorgado por la propia comunidad artística internacional, que identifica y propone a quienes considera referentes dentro del arte contemporáneo.
OAXACA CONSOLIDA SU PRESENCIA EN EL ARTE GLOBAL
La trayectoria de Lukas Avendaño confirma la proyección internacional que en los últimos años ha alcanzado el arte producido desde Oaxaca, donde las expresiones comunitarias, indígenas y contemporáneas dialogan cada vez con mayor fuerza en los principales espacios culturales del mundo.
En el caso del performer istmeño, ese reconocimiento también significa que las identidades muxe, durante décadas invisibilizadas o reducidas a estereotipos, hoy encuentran un lugar dentro de los debates internacionales sobre arte, diversidad y derechos humanos.









































