Con una trayectoria que abarca cinco décadas de creación musical, el maestro Gil Rivera será homenajeado en una velada especial organizada por la Fonoteca Juan León Mariscal, que invita al público a celebrar 50 años de música y sentimiento de uno de los compositores más representativos de Oaxaca.
El evento se llevará a cabo el próximo jueves 5 de marzo a las 19:00 horas en el claustro del Centro Cultural San Pablo (Av. Hidalgo 907, Col. Centro), con entrada libre. La noche contará con la participación de la cantante Madai Real, así como del músico Héctor Oziel en el teclado, quienes acompañarán este emotivo recorrido por la obra del autor.
Nacido el 4 de enero de 1955 en la capital oaxaqueña, Gilberto Rivera Sarmiento ha construido una sólida trayectoria como compositor, intérprete y creador multidisciplinario. Su vínculo con el arte comenzó desde la infancia, al cantar por primera vez ante público a los cuatro años, y más tarde, a los 14, iniciar formalmente su camino en la composición con el tema “Envidia”.
A lo largo de su vida, Rivera ha explorado diversas disciplinas como la música, la poesía, la actuación y las artes plásticas, consolidando una sensibilidad artística que se refleja en su obra. En 1975 se trasladó a la Ciudad de México, donde impulsó su carrera profesional y grabó sus primeros sencillos para RCA bajo la dirección del maestro Eduardo Magallanes.

Su talento lo llevó a participar en el Festival OTI en 1977 con la canción “Yo soy como tú”, y desde entonces ha construido un amplio repertorio caracterizado por su profundidad emocional. Entre sus obras más destacadas se encuentra “Los niños del mundo y yo”, que obtuvo el primer lugar para México en el Festival Internacional de la UNICEF en Holanda en 1991.
En años recientes, sus composiciones han sido interpretadas por reconocidas voces como Alejandra Ávalos, Raquel Olmedo, Betty Montes, José Carreras y el grupo Límite, lo que confirma la vigencia y alcance de su obra.
Definido como un artista perfeccionista y amante de la introspección, Gil Rivera encuentra una de sus mayores satisfacciones en conectar con el público a través de sus canciones, aquellas que logran emocionar y permanecer en la memoria colectiva.
Con este homenaje, Oaxaca reconoce no solo la trayectoria de un creador, sino también la huella de un artista que ha sabido traducir la experiencia humana en música, manteniendo siempre viva la esencia de sus raíces.









































