Oaxaca, vista y descrita por Rius | Arte y Cultura
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Oaxaca, vista y descrita por Rius

A Oaxaca le dedicó un libro en el que comparte sus impresiones de las costumbres, origen del nombre y percepciones de lo “oaxaqueño”

Oaxaca, vista y descrita por Rius | El Imparcial de Oaxaca

Oaxaca de Juárez, Oaxaca

Eduardo del Río, mejor conocido como Rius, fue un caricaturista y activista que admiraba al Che Guevara, que se consideraba ateo gracias a Dios y humorista gráfico, mas no escritor. De los políticos, llegó a decir que ya estaba “hasta la madre”, así como pensaba que estaban todos los mexicanos.

Rius falleció la madrugada de este lunes, en Tepoztlán, Morelos, y su partida causó varias reacciones en el mundo literario, en el de la caricatura e incluso en la política.

Nacido el 20 de junio de 1934 en Zamora, Michoacán, se desempeñó como un dibujante autodidacta, cuyas primeras caricaturas aparecieron en la revista Ja-Já, en 1955. Durante más de seis décadas, colaboró en innumerables revista y periódicos del país, entre ellos: Proceso, Siempre!, El Universal, Ovaciones, La Prensa y La Jornada.

Su trazo y astucia le sirvieron para fundar las revistas La Gallina, Marca Diablo, La Garrapata, El Chahuistle y El Chamuco. Asimismo, su combinación de humor y crítica política le valieron gran popularidad a través de la historieta Los Supermachos.

Oaxaca vista y descrita por Rius

En el libro Oaxaca de Rius (Almadía, 2014), el caricaturista dedica sus impresiones sobre lo que le significaban la entidad y sus habitantes. El ser oaxaqueño, la impuntualidad de éstos porque sus relojes habían sido diseñados por Dalí, así como el origen de la palabra Oaxaca, los dioses y costumbres del estado, entre otros temas vistos desde el humor.

“En suma, el estallido de color, fiesta y contradicciones de un pueblo alegre y sabio, que inventó el arte de comer tlayudas, gusanos de maguey y chapulines, que no se conformó con un mole e inventó siete, y que se hace la vida más amable con un trago de mezcal. Esta es Oaxaca de Rius, y la Oaxaca de todos nosotros”, señala la reseña de la editorial.

El libro, que fue presentado en noviembre de 2014, durante la Feria Internacional del Libro de Oaxaca, recogió las anécdotas del caricaturista con el mezcal y otras relacionadas con la comida durante el tiempo que radicó en la ciudad.

“Estuvo cerca de dos años viviendo en Oaxaca y nos permitió conocer a ese Rius tras bambalinas, fuera de los foros, era humorístico, tenía una visión de la vida muy divertida, era un tipo muy inquieto”, expresa Darío, quien lo consideró su maestro junto al fallecido Rogelio Naranjo.

Y es que al conocerlo “a nivel muy personal”, cuenta que Rius “era un tragón. Era vegetariano, pero comía como carnívoro”, pues tenía muy buen apetito, “le gustaba mucho la comida oaxaqueña y se sorprendía de que nosotros comíamos muy bien, pero él iba por el mismo rumbo”.

Foto: Jorge Luis Plata

El caricaturista y escritor

Junto a la caricatura que constantemente compartía en diarios y revistas nacionales, Rius incursionó en el mundo de los libros gracias a varias obras como Filosofía para principiantes, Marx para principiantes, La basura que comemos, Cristo de carne y hueso, entre muchas tantas más.

“Y es que tocaba todos los temas, era muy versátil, tocaba temas de la alimentación y la dieta hasta política, historia, filatelia… en fin, no había temas tabús. No se diga las cuestiones de religión, él abordó todo eso y muchos como yo, cuando acudíamos a las librerías, encontrábamos en sus libros las primeras lecciones de todos estos temas”, cuenta Darío Castillejos, caricaturista y amigo de Rius.

Tras la muerte del monero, ganador dos veces del Premio Nacional del Periodismo (1987 y 2010), Castillejos reconoce un gran legado que abarca la historieta, el humor y la cuestión editorial.

Darío conoció de cerca a Rius, gracias a la caricatura, pero también porque el autor de Hitler para masoquistas vivió un par de años en la ciudad de Oaxaca, capital que llegó a conocer “a huarache limpio”, pues caminaba mucho por todos los rincones de la ciudad.

“Con él conocí todas las bibliotecas que yo no sabía que existían en la ciudad”, recuerda Darío.

Además de las obras citadas, Rius fue autor de otras como La Biblia, esa linda tontería, La panza es primero, Manual del perfecto ateo y El mito guadalupano. Sin faltar Oaxaca de Rius

Foto: Jorge Luis Plata

Ver sus dibujos era entenderlos

Castillejos agrega que Rius nunca se consideró un buen dibujante. Sin embargo, esa simpleza en el trazo estaba cargada de gracia y calidad.

“Nunca se asumió como un buen dibujante académico, él decía que hacía sus monos sin gracia, pero la verdad es que tenían mucha”, expone.

Si bien, sus dibujos no iban tras la línea académica y realista, no por eso menos importantes, añade el caricaturista. Y es que “algo que tenía era que su mensaje quedaba más que claro con sus dibujos, no tenía el problema de los artistas que de repente aparecen por ahí y no sabe uno ni qué dijeron. Con Rius, era verlo y entenderlo”.

Aunque Rius incursionó en la caricatura, la literatura y el activismo, entre sus esfuerzos también estuvo la gráfica.

“Con el taller La Chicharra, tuvo la oportunidad de hacer un par de grabados que se presentaron en una carpeta y la verdad que fue una experiencia muy buena para él”, comenta Darío, quien lo animó a dejar sus trazos en el grabado.

Foto: Jorge Luis Plata

Las reacciones:

A través de sus cuentas de Twitter, diversos personajes de Oaxaca despidieron al caricaturista.

Vania Reséndiz, presidenta de la asociación civil Fondo Ventura, le dedicó un mensaje en el que agradecía el aporte del monero: “Gracias por tanto, queridísimo y más que pudientísimo Rius. Que tengas buen camino”, fueron sus palabras.

Asimismo, la cuenta de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca publicó una imagen del caricaturista junto al mensaje “¡Buen viaje, Dr. Rius Frius!”.

Cartónclub, el club de la caricatura latina, dijo que “los trazos están de luto, se va el amigo, el artista, el maestro, pero nos deja su enorme legado. Por siempre Eduardo Del Río #RIUS”.