En una operación táctica realizada en Santa María Jalapa del Marqués, fue detenido Alejandro R. Z., alias “El Cubi”, señalado como probable autor material de un doble homicidio ocurrido en mayo de 2021. La detención, realizada en las inmediaciones del campo de béisbol “Los Tigres”, se llevó a cabo cuando el presunto delincuente se trasladaba junto a su esposa, la ex presidenta municipal Joselin Esquivel Balseca.
La captura se considera un paso relevante en el combate a la violencia regional. Especialmente en el Istmo de Tehuantepec. Donde el detenido habría tenido una influencia significativa en hechos delictivos de alto impacto.
LOS HECHOS: DOBLE HOMICIDIO EN “LAS FLAUTAS”
De acuerdo con el expediente penal 295/2021, los hechos por los que se le acusa ocurrieron el 10 de mayo de 2021. Ese día, Juan Luis y René Carlos fueron asesinados a balazos mientras viajaban en un automóvil. Los cuerpos fueron localizados en el paraje conocido como “Las Flautas”. Donde se realizaron las diligencias forenses correspondientes. Las investigaciones condujeron a Alejandro como posible responsable directo de disparar contra las víctimas.
El caso se mantuvo abierto durante más de dos años. Hasta que los avances en la indagatoria permitieron su localización y aseguramiento.
AMPLÍAN INVESTIGACIONES POR OTROS DELITOS DE ALTO IMPACTO
Además del proceso por el doble homicidio, las autoridades han anunciado que Alejandro R. Z. será investigado por su posible participación en otros delitos graves cometidos en la región. Si bien no se han detallado estos nuevos cargos, se ha confirmado que su nombre aparece en diversas carpetas de investigación relacionadas con hechos que han generado inestabilidad y violencia en el Istmo.
Estos vínculos lo posicionan como un objetivo prioritario dentro de las estrategias de seguridad implementadas por instancias estatales y federales.
UN AVANCE, NO UNA SOLUCIÓN
La detención de “El Cubi” representa un avance significativo dentro de un contexto de criminalidad que continúa afectando a comunidades del sureste mexicano. Sin embargo, también plantea interrogantes:
¿por qué, si era un objetivo tan visible, su captura tomó más de dos años? ¿Qué redes de protección política o criminal permitieron su aparente movilidad, incluso junto a una figura pública como su esposa?
La aprehensión no debe ser leída solo como un logro operativo, sino como una oportunidad para investigar a fondo las estructuras que lo respaldaban y que, posiblemente, siguen activas.
CONTINUIDAD EN LA JUSTICIA O SOLO UN GOLPE MEDIÁTICO
Aunque la narrativa institucional destaca la importancia de esta captura, el verdadero desafío será garantizar que el proceso judicial avance sin interferencias. Además que que se investigue a fondo la posible red de complicidades políticas o criminales que giran en torno al detenido.
Detener a un presunto responsable es apenas el primer paso en un proceso complejo. El sistema de justicia tiene ahora la responsabilidad de evitar que este caso se diluya entre tecnicismos legales. O se convierta en una victoria temporal sin consecuencias estructurales.
La región del Istmo exige no sólo castigos individuales, sino acciones que desmonten las redes criminales que han hecho de la violencia un negocio impune durante años.






































