Mal comienza la semana para quien ahorcan el lunes, que se dice. Y esto es así porque mal andan las cosas cuando a unos cuantos días de iniciar enero y del cambio de estafetas en los puestos de mando municipales de Oaxaca ya han ocurrido tragedias que no son menores y que ponen en un aprieto serio a la democracia y, naturalmente, al gobierno del estado… Esto es. El primer día de enero de este año, y a unas cuantas horas de haber asumido el cargo como alcalde de Tlaxiaco, en la mixteca oaxaqueña, fue asesinado Alejandro Aparicio Santiago.
Ocurrió luego de la ceremonia en la que rindió protesta y se dirigía al sistema de aguas de la localidad junto con gente de su cabildo. De pronto un hombre se acercó y le disparó a corta distancia e hirió a otras tres personas, una de ellas, el síndico Perfecto Hernández Gutiérrez, murió tiempo después mientras se intentaba salvarle la vida en un centro médico.
Tanto Aparicio Santiago como Hernández Gutiérrez eran integrantes de Morena y habían hecho carrera política local e, incluso, Aparicio Santiago había sido diputado estatal…
“¡Hijo de tu puta madre!, ¿qué te debo o qué te hice?”, fueron las últimas palabras que pronunció el presidente municipal de Tlaxiaco, Alejandro Aparicio Santiago, al hombre que con una pistola en la mano lo remataba en plena calle del lugar. Así lo describió el diputado local, Mauro Cruz Sánchez, quien caminaba junto al munícipe al momento de la agresión.
Asistentes al lugar dicen que Perfecto Hernández Gutiérrez quiso detener al agresor y corrió para alcanzarlo, al hacerlo recibió un balazo, aun así lo mantuvo para que fuera sujetado por otros ahí presentes. En todo caso el presunto homicida está detenido y se le sigue proceso de investigación.
Ojalá que, si se confirma, se haga pública la razón del asesinato y de parte de quién fue la orden, porque lo que se sabe ahora es que el sujeto detenido es de origen chiapaneco y que había sido policía municipal en Baja California. ¿Por qué venir desde allá? ¿Por qué esperar a que tomara posesión del cargo? ¿Cuál es el mensaje? Reservar esta información al final de cuentas genera mayores suspicacias y se trastoca la ley en materia de Derecho a la Información.
Pero no habían transcurrido muchas horas de lo ocurrido en Tlaxiaco, cuando el 3 de enero de este mismo año nuevo fue asesinado Cutberto Porcayo Sánchez, dirigente de Morena en San Pedro Tututepec, Oaxaca (en la región de la Costa). Ocurrió mientras conducía su vehículo sobre la carretera federal que va de Pinotepa Nacional a Salina Cruz, su esposa quedó gravemente herida.
Hasta ahí sería suficiente para describir este inicio de año como trágico y extremadamente violento en lo político estatal, pero también nacional. Porque estos acontecimientos habría que sumarlos la gran cantidad de aspirantes a puestos de elección popular que fueron asesinados a lo largo del proceso electoral de 2018.
Esto es: De acuerdo con un informe elaborado por la consultora Etellekt, 152 candidatos a elección popular fueron asesinadas durante las pasadas elecciones, en los que las víctimas fueron 133 hombres y 19 mujeres.
Y aun así, si el ambiente político local en Oaxaca no fuera suficiente con estos hechos trágicos, resulta sorprendente por diversas interpretaciones que se dé, la renuncia al cargo de elección popular como ediles de sus municipios de dos alcaldesas municipales.
A unas horas de haber tomado posesión de su cargo como alcaldesa del municipio de Santiago Tamazola, en la región Mixteca de Oaxaca, la priista Anayeli Huerta (PRI) decidió dimitir. En su lugar quedaría un varón, su cuñado, quien es el edil saliente, Oscar Sánchez Ruiz. Nada peor que esto en democracia, en equidad de género y en respeto al voto popular…
Lo mismo que en el caso ocurrido días después: La presidente municipal de San Miguel Ahuehuetitlán, región Mixteca, Fidela Bernarda Cuenca Fermín (PRI), también dimitió al cargo por lo que quedaría en su lugar un varón, el síndico municipal, Salvador Daniel Peral Bazán…
Por supuesto estas “renuncias” (aunque debieran ser solicitudes de licencia, porque se renuncia a cargos de elección popular solamente en casos de alta justificación y esta no se muestra ahí). Con todo, estas decisiones deberán ser estudiadas por las instancias electorales locales así como gobierno estatal, toda vez que habrá de determinarse su legalidad y cuál es el origen real de esta discrecionalidad a la manera de las “Juanitas” en las que mujeres dejan su lugar a varones del mismo partido…
¿Razones? Habría que indagarlas porque será muy difícil que ellas las digan. Dado el ambiente de violencia política que se vive en la región de la Mixteca oaxaqueña, podría ser que se sienten amenazadas o han sido amenazadas, aunque también podría ser que esta determinación fue acordada previamente pues había que cumplir la cuota de género en el número de puestos de elección popular, pero una vez cubierta ésta, ellas se harían a un lado para dar paso a políticos varones del lugar…
No cabe duda de que mal empieza el año en la política oaxaqueña. El gobernador del estado está ahora más preocupado por quedar bien con el presidente Andrés Manuel López Obrador que con los oaxaqueños en tanto que la ingobernabilidad está a la vista, al portador, en Oaxaca…
Pero mientras se esclarecen todos estos hechos tanto criminales como el de las probables “Juanitas”, las alertas rojas en el estado están encendidas y los riesgos son muchos por la inseguridad y por la falta de instrumentos de seguridad pública para la protección social como para la protección política.
Ojalá no tengamos que ver más de estos crímenes o saltos políticos que, al final de cuentas ambos hechos – muertes y ‘renuncias’ parecen tener un origen sólo: lo político.
jhsantiago@prodigy. net.mx

































