Es martes 7 de julio de 2026. Houston, Texas, EUA. Como cada día laboral, cuatro mexicanos iban con rumbo a su trabajo. En la camioneta van: Lorenzo Salgado Araujo, de 52 años; José Trinidad Rojas, de 51; Daniel Tirado Pantoja, de 43; y su hermano, Víctor Salgado, de 44.
Las versiones de lo ocurrido esa fecha, a plena luz del día, son distintas. Una es la de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) quienes acusan que fueron agredidos y que dispararon para salvar sus vidas. Dicen que Salgado Araujo -a quien los funcionarios describieron como un “extranjero ilegal”- embistió un vehículo de esa agencia de control migratorio. No han aportado pruebas.
La otra versión es la de los tres acompañantes de Lorenzo Salgado Araujo. Acusan que fueron baleados sin razón ninguna, como parte de la persecución criminal de agentes del ICE en contra de extranjeros latinos, sobre todo mexicanos.
Sin contradicciones y cada uno por su parte, refieren que Lorenzo Salgado Araujo fue baleado a través de una ventana del lado del pasajero y que el agente del ICE que disparó no estaba frente a la camioneta y ni siquiera en peligro.
Su familia afirma que lo dicho por ICE es mentira; que abogados, que estaban ayudando a Lorenzo a solicitar un permiso de trabajo, le explicaron cómo debía comportarse si agentes de inmigración lo detenían ya que estaba cerca de obtener la residencia legal.
“Él sabía qué hacer”, dijo Ronaldo Salgado (hijo) a los reporteros. “Sabía que no debía firmar nada. Sabía que la primera llamada que debía hacer tenía que ser a mí o a mi mamá. Para que así pudiéramos iniciar el proceso para sacarlo”.
A la fecha, mediados de julio de 2026, al menos 17 mexicanos han muerto en incidentes vinculados con el ICE desde 2025. De este total, 14 perdieron la vida bajo custodia en centros de detención y 3 durante operativos de arresto migratorios. ICE niega estar involucrado.
La persecución en contra de latinos, en Estados Unidos, ordenada por el presidente republicano Donald J. Trump está causando estragos, temor, incertidumbre, miedo a una deportación, entre la comunidad hispana en Estados Unidos.
Los métodos utilizados por ICE, y otras dependencias involucradas en el tema migratorio, con frecuencia son extremadamente violentos, sobre todo con trabajadores de aspecto latino sin importar lugar y tiempo. Sin importar si son varones, jóvenes o viejos; sin importar si son mujeres en cualquier condición de vida; sin importar si son niños o niñas.
Todo para perseguir a quienes ICE tiene en la mira y los detienen sin mediar argumentos de defensa, sin importar si tienen o no documentos que avalen su estancia legal, o no. Sobre todo si esos latinos son mexicanos.
La persecución del tipo nazi está a la vista de todos, y aunque millones de estadounidenses deploran esta violencia y estas expulsiones, las órdenes son de actuar sin consideración alguna.
Es el espíritu racista y xenófobo de Trump el que lo mueve. Es un erróneo sentido del poder, desmedido y ajeno al espíritu de la Carta Magna de los EUA que estructuraron sus padres fundadores y en la que predomina el sentido de la libertad, la igualdad y la soberanía individual y nacional. Hoy nada importa. Importa el perseguir y expulsar a latinos, a todo coste.
El 12 de julio, la presidente mexicana, Claudia Sheinbaum, anunció que el gobierno de México presentaría el lunes 13 denuncias -como fue- ante el Departamento de Justicia de EUA y fiscalías estatales por la muerte de 17 mexicanos, además de hacer un llamado a todos los partidos políticos para cerrar filas en defensa de los derechos humanos de los mexicanos en ese país.
Ese día, la Presidente subrayó que “la defensa de los connacionales no debe ser únicamente una responsabilidad del gobierno federal, por lo que hizo un llamado al Congreso de la Unión, a la Comisión Permanente y a todos los partidos políticos, sin excepción, para que presenten también solicitudes de información y manifiesten su rechazo a las violaciones de derechos humanos contra mexicanos en Estados Unidos.” Bien. Aunque:
Indigna que ICE cometa estos presuntos homicidios; indignan sus abusos de poder y policiaco; indignan el grado de humillación y agresión en contra de mexicanos que trabajan en ese país y lo fortalecen en su economía interna; indigna su rabia y violencia; indigna que el gobierno de Trump no haga caso de las quejas mundiales en contra de estos actos de barbarie, racistas y xenófobos.
Y sí, es bueno que el gobierno mexicano decida hacer frente a la situación, exija el esclarecimiento de cada uno de los presuntos homicidios y que pare ya esta persecución indignante.
Pero también indigna que el gobierno mexicano sea complaciente con la salida masiva de mexicanos que buscan en otras tierras la solución a su vida, la de su familia y su trabajo; la de su futuro y la de sus hijos…
Indigna que no existan opciones y estímulos para que estos mexicanos dejen de ir a EUA a sufrir esas vejaciones y hasta la muerte. Indigna que se utilice un lenguaje político para buscar la solidaridad nacional dándole un sesgo electoral y de una aparente búsqueda de “unidad nacional”.
Indigna que se acuse este actuar criminal de ICE y que durante los muchos diálogos telefónicos entre los presidentes de ambos países no se haya solucionado esta persecución criminal de mexicanos que lo único que buscan es ser felices, con sus familias o bien trabajan duro para enviar remesas a sus familiares en México con lo que contribuyen a solucionar la crisis económica y de desarrollo social en México.
Si. Defender a los mexicanos en EUA. Pero también, igualmente, defender a los mexicanos en su propio país, porque también indigna la falta de un gobierno solidario con todos ellos por la falta de justicia sin adjetivos; por la falta de trabajo, salarios justos, servicios de salud y educación y solaz para ellos y su familia. Todas las familias. Esto también indigna.

































