Hace dos años la economía de México se veía fuerte, tenía un socio comercial llamada Estados Unidos que ha sido considerado la potencia mundial número uno en las últimas décadas y eso nos daba credibilidad y fortaleza, cuando se empezaba a enfilar la candidatura de Andrés Manuel López Obrador crecían los memes y las advertencias de que podría ser un peligro para la nación.
El hartazgo de toda la población contra el priismo por sus robos en despoblado a las arcas de la nación era un caldo de cultivo para posicionar a AMLO a niveles históricos, los demás partidos políticos no tuvieron la capacidad de elegir a un candidato que tuviera la cara limpia y que con sus acciones demostrara que había una esperanza de cambiar el rumbo del país hacia la decencia sin caer en el populismo.
Cuando gobernaba México Ernesto Zedillo Ponce de León nos aseguraba que la economía mexicana estaba colgada con alfileres y solo el Tratado de Libre Comercio nos permitía mantener a flote, incluso creciendo en números cercanos al crecimiento de los Estados Unidos y Canadá, para proteger los intereses de las empresas americanas hubo apoyo total y no se permitieron huelgas en México.
Nadie hace dos años creería que este país se podría tambalear en los próximos años y el apoyo al candidato de Morena fue mayoritario, mucho se hablaba de Venezuela y de otros países socialistas, el hambre que pasaban, las carencias, el control férreo del gobierno sobre todas las empresas, nacionales o internacionales, sobre las cámaras de Diputados y Senadores, la milicia, etc.
Todos dijimos, ya estamos hartos del partido gobernante y votar por ellos sería la última opción de la mayoría de los mexicanos, al no haber otro candidato fuerte arrasó en las elecciones con un promedio de aceptación como nunca antes otro Presidente Electo había tenido, aun así, la mayoría seguía pensando que somos fuertes, que no somos Venezuela y que sería imposible acabar con México.
El beneficio de la duda se ha mantenido hasta el momento a pesar de que muchas acciones digan lo contrario, se aprecia que nos estamos debilitando y que vamos siguiendo a pasos agigantados lo sucedido en otros países de América, que definitivamente esas acciones no son lo más atractivas para vivirlas, sin embargo, la esperanza se mantiene, pues es lo último que se pierde.
¿Preocupante la división del país? Por supuesto, o amas a AMLO y aceptas todo lo que diga y proponga o eres contrario de la nación, prianista a favor de los enemigos de México y te alegras que al país le vaya mal porque estás perdiendo privilegios, eso definitivamente no es cierto ni aplica en casi ninguno de los casos, la gente tiene capacidad de discernir y tiene la libertad de analizar y expresar su opinión.
Nadie es monedita de oro para caerle bien a todos, hay que saber ejercer la tolerancia y escuchar, no todos los que critican y atacan tienen intereses velados o son enemigos de la nación, aunque al final del día, la mayoría de los grandes empresarios verán por sus intereses y podrán cambiarse del país si aquí no se garantiza crecimiento o mantener sus propiedades.
México mantiene vigente un Tratado de Libre Comercio que está a punto de fenecer a iniciativa de los Estados Unidos y se empezó a vislumbrar el TEMEC, Tratado Económico de México Estado Unidos y Canadá, Trump amenazó con terminar el nuevo tratado pues hay una cláusula de emergencia que le permite tirarlo sin ningún arbitraje o imponer aranceles del 5% para llegar al 25% en cinco meses.
La amenaza espantó evidentemente a los políticos mexicanos y aceptaron ser el muro de contención de todos los migrantes mexicanos y sobre todo centroamericanos, y debe demostrar avances inmediatos, anunciaron programas de 30 y hasta 100 millones de dólares para países vecinos para generar empleo y parar la migración, esto no fue muy bien visto por los estados del sur de México que también requieren apoyos de ese tipo urgentes.
En la reciente visita del Presidente, en una comunidad indígena de la Sierra oaxaqueña, hizo una nueva consulta a mano alzada preguntando se estuvo bien ser tolerante con los Estados Unidos y no pelear, al tener la aprobación popular se dio por válida la manera de llevar esa negociación, me parece recordar que esa no fue la postura cuando Peña Nieto invitó a Trump siendo candidato.
La crítica fue fuerte y exigía respeto a México por la iniciativa propuesta de que nosotros pagáramos por el famoso muro fronterizo, que pasó con esa voz que convenció a todos en este momento de negociar de frente, algo totalmente opuesto.
Ninguna relación bilateral entre dos países tiene en el mundo un arancel superior al tres por ciento, eso quiere decir que nos asustamos con el petate del muerto, no era posible un arancel del 5% y menos incrementarlo hasta llegar al 25%, en lugar de decirle firmemente, “somos socios y eso tiene una validez legal superior a somos amigos”, hagamos algo juntos, pero no señor, aceptamos todo.
Perdimos legitimidad y pasamos de ser socios comerciales de uno de los países más fuertes del mundo a sus vasallos, vamos a hacer el trabajo sucio y ser su muro de contención, pero ¿sabe usted que es lo peor? que como a nuestro presidente no le gusta asistir a las reuniones cumbres mundiales nos perdemos de estar en las negociaciones más importantes y trascendentes.
El día de hoy, en otros países, se publica una foto de los Presidentes Bolsonaro de Brasil y Macri de Argentina celebrando con champagne por el acuerdo que tuvieron con Trump en la reciente cumbre mundial para firmar un tratado de libre comercio entre los Estados Unidos y el Mercosur, representado por estos dos países, cuya economía sumada es casi el doble de la mexicana.
De concretarse, sería un duro golpe para la economía mexicana y la confirmación de que efectivamente vamos mal y en retroceso, difícilmente México va a crecer arriba de un 1% y solo podrá jugar el papel de contención de migrantes para los Estados Unidos, México debería demandar ante la Organización Mundial de Comercio con mucha fuerza y determinación, no tendrá de otra.
Los principales inversionistas mexicanos, los que pueden cerrar y cambiarse tranquilamente de lugar, seguramente irán a Sudamérica pues habrá mejores garantías para su inversión y crecimiento de su dinero, por no querer acudir a esos eventos internacionales, el Mercosur nos está comiendo el mandado.
Los comentarios continuarán la próxima semana.
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