Por: Josaphat de León
En estos últimos días uno de los temas más destacados dentro de nuestro país es la participación política de la ciudadanía para la toma de decisiones del ya próximo gobierno federal por medio de encuestas mal organizadas, tendenciosas y manipuladas sin recato alguno.
La Constitución Política de nuestro país, que es nuestra Ley Fundamental, nos dice en su artículo cuarenta que es voluntad del pueblo constituirse en una república federal, no centralista como se pretende hacer, representativa, no de participación directa, federal, compuesta por estados libres y soberanos.
Pero, ¿en qué consiste y como se define la participación política? Nos dicen los expertos en ciencia política que la participación política es un conjunto de actos que tienden a influenciar una estructura de decisiones de diversas formas, como la participación electoral a través del sufragio, campañas políticas en busca del voto y también actividades ya prescritas y actividades no permitidas, también llamadas proscritas.
Continúan diciendo que existen varias categorías de la participación política:
Electores: Que es una categoría global y no se incluye a los que son indiferentes y es la única que es mensurable, puesto que puede medirse y por medio de esta categoría se sabe la fuerza de los partidos y en qué entidad tienen mayor fortaleza y cual está más politizada.
Simpatizantes: En esta categoría entran los que son más que electores pues ya tienen una inclinación por cierto partido o candidato rindiendo a veces juicios de valor para el partido con el que simpatiza, pero no participa en sus actividades.
Adherentes: El que no pertenece al partido pero que se le “pega” y que más por intereses de grupo o personales va a participar en las actividades partidistas.
Miembros: Son quienes participan ya abiertamente en un partido es el que se preocupa por los asuntos de la organización a que pertenece, paga sus cuotas y demuestra más interés en las actividades partidistas y participa en ellas.
Militantes: Es la base principal que mueve a un partido, es el que mueve a los miembros, les asigna actividades, trasmite las consignas, trabaja con regularidad para el partido, colabora en la organización de las juntas y de los actos partidistas y aspira a llegar al poder.
Cuadros: Son aquellos que se entregan de lleno a la política, ya deciden las cuestiones que hay que llevar a buen término y tiene que llevar a cabo las consignas de los dirigentes, demostrando su capacidad para hacerlo. Su aspiración es llegar a la dirigencia del partido.
Dirigente: Su nombre lo describe, son los que dan las órdenes y toman las decisiones trasmitiéndoselas a los cuadros para su ejecución.
Se dice que solo en los pueblos democráticos hay participación política y la democracia implica que todos los hombres y mujeres deben ser iguales; tiene que haber libertad; que todos los grupos tengan capacidad de influir; que dentro de la población exista el interés permanente por los asuntos públicos: que existan diferentes ideas y tolerancia entre los diversos grupos; que exista un consenso entre la población
Es importante mencionar que para poder hacer democracia no existan problemas tan profundos que hagan desaparecer el consenso al ser la democracia un régimen político que trata de legitimar el poder, es un ideal que aspiramos a alcanzar.
Muchos mexicanos aspiramos a alcanzar una verdadera democracia en México, sin una participación política disfrazada. Por eso a una gran parte de la población no nos gusta lo que está sucediendo, son varios los millones de mexicanos que anhelan un futuro para México grande, progresista, justo y seguro y no un país sub desarrollado, atrasado veinte o más años del desarrollo global.
A ningún mexicano le complace que exista tanta pobreza, nos angustia la inseguridad en la que vivimos, la injusticia que vemos día a día, no nos gustan nuestros políticos voraces, corruptos, ladrones descarados, como muchos que conocemos y desde luego no nos gustan los gobiernos falaces, embaucadores, como el que se avecina o corruptos, farsantes, estériles y timoratos como el que se va.
Se asoma un nuevo gobierno en nuestro país. Pero, ¡precaución!, con los que juegan con el futuro de nuestra nación. ¡Cuidado! con los supremos soberanos de mentes inestables. Deseamos un gobierno con estabilidad y concordia. No con polarizaciones internas ni con guerras fratricidas. No con izquierdas deslumbrantes, falaces y tramposas. No con agresiones a libertad de expresión ni a las diferencias raciales o sociales. No con gobiernos que hagan lo que quieran con los mexicanos o tendrán que enfrentarse a la participación política por la libertad y a la lucha por alcanzar la democracia y la justicia.



































