¡Millones a la basura en la ribera del Atoyac! Salomón tira su propio teatro de 200 millones, los agentes de la Fiscalía pasean en carros robados asegurados y las artesanas del Barro Rojo le sacan el apoyo a Turismo a punta de reclamos
“Al pueblo de Oaxaca lo están explotando”, fue el amargo grito de unos paisanos que miraban con impotencia cómo las máquinas del propio gobierno comenzaron a demoler el teatro al aire libre del flamante Parque Lineal del Río Atoyac. Bienvenidos a una nueva, ácida y bien correosa entrega de El Huarachazo, el único espacio que no se dobla ante los convenios de publicidad ni se traga el cuento de la honestidad valiente de esta “Primavera Oaxaqueña” que ya huele a podrido. Vaya semanita la que nos acaban de regalar: pasamos de la tiradera de dinero público en obras improvisadas, a los ministeriales que usan patrullas “robadas”, terminando con artesana indígena que tuvo que encarar a la secretaria de Turismo en plena mañanera para que no las dejaran fuera de la jugada. ¡Pásenle a lo barrido, que aquí no dejamos títere con cabeza!
1. El parque lineal de la demolición: ¡200 millones a la basura!
“Terco como una mula y ciego ante el peligro”, así actuó el gobernador Salomón Jara Cruz con el mentado Parque Lineal a un costado del Río Atoyac y el Puente Valerio Trujano. Lo anunció con bombo y platillo como la magna obra que rescataría un espacio usado como basurero. Sin embargo, desde el día uno, ambientalistas, ingenieros y ciudadanos le advirtieron los enormes riesgos técnicos de construir y hacer rellenos dentro del margen natural del río. ¿Y qué hizo el mandatario? Fiel a su estilo de “yo lo sé todo”, tildó las advertencias como “chismes carentes de sustento técnico”.
Pero “el agua siempre busca su cauce”, y la realidad le acomodó un cachetadón de los buenos. Apenas unos meses después y con una inversión inicial que supera los 200 millones de pesos del erario público, ¡el mismo gobierno tuvo que mandar las palas mecánicas a demoler el teatro al aire libre y parte del parque porque estaba mal diseñado!, tiraron a la basura millones de pesos en una obra improvisada y fracasada. Y mientras el gobierno guarda un silencio criminal sin explicar el boquete financiero, en Oaxaca seguimos sin medicinas, con los hospitales colapsados y sin agua en las colonias. ¡Cuentas claras, Salomón, que el dinero no es tuyo!
2. La fiscalía “ratota”: atrapados en carros robados
“El buen juez por su casa empieza”, pero en la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) la ley es un chiste de pésimo gusto. Un valiente creador de contenido oaxaqueño les acomodó una balconeada monumental en redes sociales al exhibir cómo elementos de la propia Fiscalía circulan muy campantes e impunes en vehículos particulares con reporte de robo vigente y que supuestamente estaban “asegurados”.
¡Qué chulada de guardianes del orden! Quienes deberían velar por el patrimonio de la ciudadanía resultaron ser los primeros en disfrutar el botín. Ante la pedrada digital y el hedor a corrupción, la Fiscalía tuvo que mandar un comunicado de control de daños para remendar su ya de por sí arrastrado prestigio. Sacaron a relucir que abrieron los expedientes 83/A.I./C.I./2026 y 466/vis.gral./2026 para investigar el “documento de depositaría” y prometieron que “no habrá impunidad”. ¡Por favor! A otro perro con ese hueso. Si no los exhiben en redes sociales, los agentes seguirían usándolos para ir por las tortillas.
3. El reclamo en la cara a Saymi y el bus de la discriminación
“Al que no habla, Dios no lo oye… y la 4T mucho menos”. En plena conferencia de prensa de la Secretaría de Turismo para presumir el programa oficial de las Fiestas de la Guelaguetza, el teatro de ensueño se les desbarató por completo. Una digna mujer de San Marcos Tlapazola, en representación de las artesanas de su comunidad, tomó el micrófono para encarar directamente a la deslumbrante titular de Turismo, Saymi Pineda, y a la directora del BinniBus.
La artesana les escupió la verdad en la cara: enviaron múltiples solicitudes para que el gobierno apoyara en la promoción de la Novena Feria del Barro Rojo y brindara transporte para que los turistas pudieran llegar a su municipio, pero fueron ignoradas y bateadas sistemáticamente. Ante el bochorno público y para calmar las aguas antes de que las cámaras registraran el descontento, Saymi y sus funcionarias recularon mágicamente prometiendo transporte y difusión de última hora.
Esto deja una pregunta flotando en el aire: ¿cuántas comunidades indígenas más, sin el valor de ir a gritarles en una rueda de prensa, se quedan invisibilizadas y marginadas por un gobierno que solo apoya a sus cuates? En esta Primavera, si no alzas la voz y los exhibes, no te dan ni el saludo.
En resumidas cuentas, mis estimados lectores: tenemos un gobernador que tiró 200 millones a la basura por terco, una Fiscalía que patrulla en carros robados y una secretaria de Turismo a la que hay que sacarle los apoyos a punta de reclamos. ‘Arrieros somos y en el camino andamos’, y a este gobierno de ocurrencias ya se le están cayendo las fachadas de cartón.
¡Pásenle a lo barrido, que aquí la verdad no pide permiso… y mucho menos perdón!






























