Si alguien sabe para dónde vamos que por favor nos lo explique con peras y manzanas, es decir, claramente, despacito y con muchos ejemplos, para que todos podamos entenderlo, por más neutral que alguien se manifieste, por más buena fe que tenga en el sistema, por más beneficio de la duda que le otorgues al gobernante, pues como que no se ve claro, el movimiento comercial se ha frenado.
En el caso de Oaxaca, recién pasamos la fiesta más grande y tradicional que se tiene, afortunadamente los hoteles, restaurantes y calles, se vieron repletos, abarrotados como nunca, la oferta gastronómica y artesanal no tenía fin, todas las comunidades cercanas a la ciudad capital se sumaron a la ola de crear ferias de todo tipo con tal de atraer al turismo que llegaba sin parar.
Las ruinas como Mitla y Monte Albán, el árbol del Tule, los Telares de Teotitlán, los Palenques desde Tlacolula hasta Matatlán, Hierve el agua, los pueblos productores de alebrijes como San Martín Tilcajete, Atzompa o Arrazola, verdaderamente pululaban de visitantes, hacían falta camionetas tipo sprinter de 18 pasajeros para pasear a tantos turistas deseando salir de la ciudad.
Se volvió buen negocio ser guía y conductor de camioneta pues en todos los lugares donde se muestra el trabajo artesanal de Oaxaca y venden las artesanías, les espera una comisión por haber llevado a los clientes, siempre van a asegurarle a los viajeros que es el mejor taller de la zona y donde van a encontrar los mejores precios.
Poco a poco Oaxaca se está convirtiendo en un cluster de la fiesta, algo como Las Vegas en los Estados Unidos, un lugar ideal para ir a pasear, ver espectáculos, disfrutar conciertos, comer bien, beber mezcal, apreciar la cultura a todos los niveles, hay museos, galerías, pintores urbanos, ropa típica, extraordinario clima, gran conectividad con vuelos directos de muchas partes del mundo.
El problema que se deriva del incremento de visitantes a una ciudad, es que subieron los precios y también aumentó la delincuencia organizada, hay mucha más gente a quien robar, pareciera toda una industria de la maldad, operan con sistema y al amparo de alguien con poder, sin miedo, como si tuvieran autorización para delinquir y por lo tanto protección, el nivel al que está llegando es muy desesperante.
En cuanto pasa la temporada alta y la cantidad de visitantes disminuye, los que sufrimos el azote de la delincuencia somos los habitantes de la ciudad, los vecinos se han tenido que ir organizando para intentar defenderse, al tener una mayor comunicación y la información fluye, se dan cuenta del nivel tan dramático y la indefensión en que todos nos encontramos.
Antiguamente se decía que toda la violencia que se escuchaba en los noticieros era únicamente entre grupos rivales, de sindicatos del transporte, de cárteles buscando dominar la plaza, de ajustes de cuentas entre líderes, pero no existía ningún riesgo de salir perjudicado o lesionado y eso se transmitía a los visitantes a Oaxaca.
Las marchas y plantones afectaban a todos, causando una gran desesperación y pérdidas económicas, ya sea por los retrasos al acudir al centro de trabajo, a entregar una mercancía, o se terminaba la gasolina antes de lo planeado y con lo cara que está, pero de ahí no pasaba, no había riesgo de perder la vida o de sufrir un asalto con pistola en mano, lo cual ocasiona un susto capaz de derivar en una gran enfermedad.
Hoy día ya las calles no son seguras, dejar un auto estacionado por más de media hora es jugar a la lotería, hay que rezar para que cuando regreses, no le hayan robado la batería que por cierto es lo de moda, una llanta, el estéreo o las bocinas, los vecinos del centro nos damos cuenta que hay un área de reincidencia y todos los días roban de tres a cinco baterías, imagine en el resto de la ciudad.
Si nosotros lo sabemos, la autoridad de seguro también lo sabe, entonces a donde van a parar, son muchas baterías, en algún lugar se almacenan, se requiere tráiler para sacarlas de Oaxaca, a algún lugar tienen que ir, hablando con un distribuidor de baterías, nos decía que le compran unas 25 todos los días gente que comenta se la robaron, y es solo uno de todos los distribuidores que hay en Oaxaca.
¿Y sabe usted que más nos dijo?, que un día le abrieron su bodega y se llevaron todas las baterías, le robaron impunemente durante una noche, se puso a investigar por su cuenta con sus socios y descubrieron donde las almacenaban, tras poner su denuncia, hubo un cateo y fueron testigos que estaban recuperando las baterías de su propiedad y muchas más por supuesto.
Todas las baterías rescatadas quedaron a disposición de la fiscalía y después de demostrar la propiedad con facturas y que coincidieran los modelos y números de serie, acudieron a recibir el material, y oh, sorpresa, las baterías de gel, las más caras, ya no estaban, que no se habían recuperado, pero como, si al acudir al aseguramiento ahí estaban, pues no señor y alégale al ampayer, (ojo Rubén).
Ahora ya irrumpen en negocios durante las noches, desactivan las alarmas y a muchos los vacían completamente, decenas de conocidos lo han sufrido, incluso entraron una noche en una enorme tienda de materiales y construcción ubicada en la calle de Hidalgo cuyo propietario tuvo, con gran habilidad, amistad y compadrazgo con varios gobernadores, “era” intocable, que esperamos todos los demás.
Esta semana, el Presidente hizo un llamado a la delincuencia organizada, dijo textualmente “que se porten bien, que no afecten a los demás, que no hay ninguna justificación”, quizás sea una buena estrategia y funcione porque ya los vecinos estamos desesperados, de cualquier forma, si alguien lo entiende, que nos explique hacia dónde vamos.
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Seguiré comentando la próxima semana.

































