Reitero lo que he dicho en otras ocasiones: el presidente Andrés Manuel López Obrador es autoritario. Utiliza su posición para atacar, desde la silla presidencial, a periodistas, instituciones y en general a todos aquellos que no estén de acuerdo con su actuar, sean un contrapeso a sus decisiones o puedan representar un peligro a su hegemonía en el poder. Sin embargo, sus ataques a medios de comunicación y al Instituto Nacional Electoral resultan especialmente preocupantes.
Vamos por partes.
Una democracia no se reduce al simple ejercicio del voto libre y secreto, al derecho a votar y ser votado, sino que va mucho más allá de una jornada electoral. Un Estado democrático implica, indefectiblemente, el respeto y la salvaguarda de los derechos humanos, la existencia de instituciones que se erijan como contrapeso al ejercicio arbitrario del poder y, no menos importante, el respeto a la libertad de expresión. Pero el México en que hoy vivimos dista mucho de lo descrito en estas líneas.
Siempre ha habido obstáculos para la libertad de expresión, la censura y los asesinatos de periodistas tristemente no son algo nuevo en nuestro país, sin embargo, nunca se había atacado tanto de forma tan directa a los medios de comunicación, y por lo tanto a la libertad de expresión, desde la silla presidencial. Hoy por hoy, la principal amenaza al ejercicio de dicho derecho es el Presidente de la República pues cada día impulsa un discurso de odio que en nada abona a nuestra democracia. Los medios de comunicación expresan el sentir de la sociedad, por lo tanto, cuando López Obrador los denosta, en realidad está atacando a los mexicanos.
Pero esta semana el titular del Ejecutivo Federal hizo algo por demás alarmante. Descalificó, desde la silla presidencial y con todas las implicaciones que ello conlleva, al órgano electoral, el INE, a poco menos de un año de las elecciones de 2021. Sus declaraciones, y las de varios militantes de Morena, como Martí Batres en el Senado, son muy preocupantes pues representan una afrenta directa a la democracia.
Con este gobierno hay que saber leer entre líneas y lo que el régimen demostró esta semana es que, si los resultados de las elecciones de 2021 no le favorecen, los desconocerán. Las cosas como son: para Morena solamente hay democracia cuando ganan las elecciones y cuando no, se comete un “fraude electoral”. ¿Y todavía hay quienes dudan del autoritarismo que estamos viviendo?
Sus dichos solo demuestran una cosa: López Obrador tiene miedo. Morena tiene miedo. Sus acólitos tienen miedo porque saben que las posibilidades de que el próximo año el pueblo de México les dé la espalda son muy altas. Y va a suceder. Por eso se anticipan a descalificar desde hoy al INE, para que cuando los resultados no les favorezcan puedan decir que ellos lo advirtieron.
La libertad de expresión es fundamental para la democracia y el INE es el guardián de esta última. ¿Nuestro papel? Ser los guardianes de INE.
*Licenciado en Derecho por la IBERO CDMX
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