La Danza de los Viejitos resiste el ritmo que impone el Peje.
-El Mapache Guasón.
En el Senado de la República se presentó un debate de lo más agrio la semana que termina.
Resulta que alguien colocó pañuelos verdes en los escaños, con algún mensaje a favor de que se permita el aborto, o en otras palabras, la interrupción del embarazo durante las primeras doce semanas de gestación.
Todo se inició, por una ley recientemente aprobada en el Estado de Nuevo León, que condena el aborto y virtualmente criminaliza a los mujeres que se lo practican.
Jurídicamente solo en el antiguo DF, hoy Ciudad de México, se permite legalmente, la suspensión del embarazo, aborto que está si no prohibido en las leyes en todas las entidades federativas, al menos no está legalmente permitido.
Estamos ante un problema de profundas raíces sociales, jurídicas y religiosas, que desde hace mucho tiempo ha dividido la opinión de la ciudadanía en general.
El pasado viernes se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, y al efecto en una marcha en la CDMX, cosa de cinco mil personas, con abrumadora mayoría de mujeres, se manifestaban, entre otras cosas, a favor de permitir el aborto.
Se está utilizando como “bandera”, precisamente un pañuelo o mascada verde, que las mujeres a favor de la interrupción del embarazo se anudan al cuello.
Así las cosas, la mujeres senadoras el miércoles pasado, se enfrentaron en la sesión ordinaria del Senado de la República, en un debate de alto nivel y de muy delicados y profundos matices, al grado que las senadoras se dividieron virtualmente a la mitad, y las declaraciones fueron muy fuertes.
Prácticamente encabezó a las mujeres senadoras que rechazan el aborto y se declaran “por la vida”, la senadora por MORENA Lily Tellez, y parece que por otro bando lidera la senadora Patricia Mercado.
Difícil en verdad tomar partido e incluso dar una simple opinión.
Médicos amigos me han comentado que la mortalidad entre mujeres que se practican el aborto clandestinamente, es muy alto, y que la mortalidad en la CDMX, entre aquellas que recurren a la interrupción del embarazo en hospitales es mínima.
Coincido con el señor presidente López Obrador, quien ha dicho que no se deba abrir debate sobre este tema, y solo me atrevo a decir que no hay que generalizar, menos criminalizar a las mujeres y si acaso, me atrevo a decir que la mujer debe decidir en cada caso sobre su cuerpo.
Por último, escuché las declaraciones en entrevistas radiofónicas de la señora Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación, quien recordó que existe Jurisprudencia de la Corte que permite la interrupción del embarazo, y en consecuencia la ley de marras en Nuevo León, pudiera tacharse de inconstitucional.
Yo también soy pueblo.
Por allí nos encontraremos.

































