Segunda Parte
Recordando a un gigante de la educación en esta fecha, quien nació el 8 de mayo de 1891 en la casa número 20 (actualmente No. 23) de la avenida Morelos de la ciudad de Oaxaca de Juárez, y quien habría de convertirse en uno de los más ilustres maestros oaxaqueños: Gustavo Bohórquez Mendoza, a quien traigo hoy a la palestra por su 135 aniversario luctuoso y en el marco del Día del Maestro, celebrado el día 15.
Aquel día de mayo fue el más feliz para doña Guadalupe Mendoza y Tapia y su esposo, don Bulmaro Bohórquez Romero, padres de quien sería, con el correr del tiempo, maestro de muchas generaciones.
Aquel niño, hijo del rico agricultor eteco, inició su educación primaria en la escuela anexa a la Normal para Varones y tal parece que desde entonces su destino de maestro se ligó a esas dos instituciones, en donde pasó gran parte de su vida impartiendo, con entusiasmo, experiencia y saber, educación.
En ocasiones podría decirse que la vida se ensaña con los predestinados, ya que el niño Gustavo Bohórquez Mendoza quedó huérfano a los siete años, por lo que su tío, don Manuel Rojas de Silva, fue quien lo tuvo a su lado desde entonces.
Terminada su educación primaria y a instancias de su tío, inició la carrera de Tenedor de Libros en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado, pero era imposible que aquel joven no cumpliera su destino.
Las palabras de su tío, don Gregorio Mendoza, maestro también, le ayudaron a descubrir su verdadera inclinación profesional. El joven Bohórquez Mendoza sería profesor, maestro por vocación.
Cual predestinado, llega a la Escuela Normal para Varones, donde es el estudiante brillante que obtiene las máximas calificaciones en todas las asignaturas.
1913 fue el año de su destino, ya que su ingreso a la Escuela Normal determinó su futuro: toda una vida de maestro bondadoso y eficiente, sembrador incansable del bien y de la verdad.
Don Manuel Rojas de Silva quería que su sobrino fuera comerciante, pero Gustavo Bohórquez Mendoza tenía alma de maestro.
En reconocimiento a su vocación y como estímulo, en el año de 1914 fue nombrado bedel de su propia escuela.
En 1915 obtuvo un Certificado Especial en virtud de haber alcanzado las máximas calificaciones en todas las materias del curso.
Para poder terminar su carrera, presentó a Título de Suficiencia todas las materias correspondientes al cuarto y quinto curso.
En 1916, por encontrarse el país asolado por la soberbia del Estado, las fuerzas carrancistas clausuraron la Normal y el maestro Mendoza se vio obligado a ejercer como Tenedor de Libros.
En el mismo año de 1916 fue llamado para integrar la planta del personal de la Escuela Primaria Anexa y desde entonces, hasta su muerte, sirvió a la educación sin interrupción durante 34 años.

Ocupó diversos puestos de dirección; fue jefe del Departamento de Educación del Estado, diputado al Congreso local en la XXXV Legislatura (1934-1936) y presidente del Comité Regional en el Estado de Oaxaca del P.N.R. y P.R.N.; pero en él todo fue transitorio, pues su vida verdadera estaba al servicio de la educación. Así, desempeñó los siguientes cargos:
Del 21 de julio de 1918 al 1 de mayo de 1919, catedrático de Ciencias Físicas y Naturales de la Escuela Nocturna para Varones “Francisco I. Madero”; catedrático de Economía Política en el mismo centro y en la misma fecha.
Del 22 de mayo de 1919 al 1 de febrero de 1927, ayudante encargado del Curso Elemental de la Escuela Nocturna Complementaria “Francisco I. Madero”.
Del 1 de abril de 1927 al 20 de octubre de 1928, director del Centro Cultural Nocturno para Varones.
Del 21 de octubre de 1928 al 1 de febrero de 1929, catedrático del segundo año de Técnica de la Enseñanza de la Escuela Normal Mixta del Estado.
Del 1 de febrero de 1929 al 31 de enero de 1934 tuvo a su cargo las cátedras de Psicología del Niño aplicada a la Educación e Higiene Escolar; Historia de la Educación; Organización, Disciplina y Administración Escolar.
Del 1 de febrero de 1934 al 30 de junio de 1937, catedrático de las siguientes materias: Psicología relacionada con la Educación; Estadística y Mediciones Pedagógicas; Organización Escolar e Historia de la Educación; Técnica de la Enseñanza (2/o, 3/er y 4/o curso) y Práctica Escolar.
Del 21 de septiembre de 1938 al 14 de febrero de 1939, director de la Escuela Industrial del Estado, luego Secundaria Federal No. 14, hoy Secundaria No. 1.
Del 1 de enero de 1938 a diciembre de 1940, catedrático del primero y segundo grado de Técnica de la Enseñanza y Psicotécnica Pedagógica.
En 1948 se formó el Ateneo Gustavo B. Mendoza en la Escuela Normal Urbana y se instaló en el salón de actos lo que hoy es la sala donde sesiona el H. Ayuntamiento; fue ahí donde se escucharon los mejores discursos.
Del año de 1940 al año de 1950 conservó todas las materias de Técnica de la Enseñanza en la Escuela Normal.
Así fue la vida del maestro, luminosa de bondad y enseñanza; por eso lo traigo a la memoria, por haber sido un verdadero “maestro”.
Su saber lo compartieron muchas generaciones de la Escuela Normal; en todos dejó la huella del maestro dedicado, bondadoso, noble y siempre enamorado de su profesión.
Su vida de maestro es un ejemplo que jamás olvidarán quienes escucharon sus palabras, quienes recogieron su inquietud de gran maestro oaxaqueño.
El día 18 de mayo de 1950, en una velada organizada para festejar a los maestros, el C. Lic. Miguel Alemán Valdés, presidente constitucional de la República, entregó un Diploma Honorífico al maestro Bohórquez Mendoza y en aquella ocasión pudo apreciar la estimación de todas las personas ahí presentes, quienes le patentizaban su cariño con continuos aplausos y sinceros abrazos.
Fueron 18 días después, exactamente el 6 de junio de 1950, cuando dejó de existir el respetable maestro don Gustavo Bohórquez Mendoza, atacado por una repentina congestión cerebral. Sus últimos momentos de vida fueron para él un tormento espantoso que se reflejaba en su mirada. Consciente, se aferraba a la vida con un deseo inmenso de continuar su obra. Sus labios, inmóviles por la enfermedad, cedían su lugar a los ojos; sí, esos ojos que contemplaban por última vez a los seres amados. Eran lágrimas cristalinas, como la verdad que propagaba, pues llevaban la amargura de la despedida de Oaxaca y de su Normal.
Cabe aquí recordar, a propósito, unos versos dedicados al maestro don Justo Sierra, ya que estas vidas fueron paralelas en el cumplimiento de su misión:
“Sin terrenales trabas, y roto ya el pequeño valladar de la carne, hoy se avisan en su sueño. Ya sabe que no en vano siguió por el camino trazado por el dedo de su glorioso destino; y en el postrer peldaño de una mística escala, en un cansancio heroico, vino a plegar el ala de la muerte su heroico transitar de su vida”.
Por ello, a 76 años de su muerte, lo traigo a la memoria de los normalistas y de los que aún quedan en nuestro estado de la generación “Abraham Castellanos” (1960-1963).
Oaxaca de Juárez, Oax., a 25 de mayo de 2026.
JORGE BUENO
Cronista de Oaxaca
Presidente de la A.E.C.O.
Secretario General de la Federación Nacional de Asociaciones de Cronistas Mexicanos A.C.







































