(Primera parte)
El 7 de junio del 2021 el Estado Mexicano fortaleció su universo marítimo; solo recordar que México es un país favorecido por la naturaleza al ser bañado por 5 mares, entre los que están el Atlántico y el Pacifico y que, en la cintura de su territorio se genera un espacio ideal para ceñir ahí un funcional parque industrial, podemos estar más que agradecidos con Neptuno.
¿Qué pasó el día 7? Pues nada, ese día, por instrucciones de los poderes Ejecutivo y Legislativo de la República Mexicana la Secretaría de Comunicaciones y Transportes efectúa el traspaso de la Coordinación General de Puertos y Marina Mercante a la Secretaría de Marina Armada de México. Es decir, desde ya la SEMAR además de ser la Autoridad Naval, es también la Autoridad Marítima; lo que conlleva al mejoramiento de la Seguridad y eso incluye también la logística.
Sabido de eso Fibronio Limón, dueño de una de las cabeceras de nuestro Think Tank, avisa que tomará la columna de la elocuencia de este Think Tank y desde ahí explicará, lo que para la historia de nuestra nación es “la Marina Armada de México”
El nacimiento de la Marina mexicana, ocurre en forma paralela al triunfo del movimiento de la Independencia de México en 1821-; El alguna vez piscador de cítricos hoy miembro activo de la Infantería Nacional se pone de pie y continúa -en este sentido, aparece por primera vez el reconocimiento explícito de su existencia el 4 de octubre de ese año, con el decreto que publica la organización del recién formado “Imperio mexicano” de Iturbide con sus cuatro ministerios: Relaciones Interiores y Exteriores; Justicia y Negocios Eclesiásticos; Hacienda y el de Guerra y Marina.
A tan solo un mes de declarada la independencia de México- Limón tenía toda la atención-, los españoles intentaron la reconquista; este hecho motivó a Iturbide como primer regente del gobierno provisional de México, a que, aun cuando no contaba con navíos ni artillería de costa, en marzo de 1821 organizara la defensa marítima del puerto de Veracruz, otorgando a voluntarios incluso grados militares. Esta fue la primera misión que cumpliría la Marina de Guerra de la recién formada nación mexicana, la que organizó un bloqueo naval en el fuerte de San Juan de Ulúa frente al puerto de Veracruz.
Después, en febrero de 1822, Iturbide crea la Secretaria del Almirantazgo, y para poder desarrollar esta Fuerza Armada, el 1/o. de julio de ese mismo año autoriza que la “Escuela Náutica” aposentada en San Blas, (Nay)., se establezca como centro de capacitación de los oficiales de la Marina; con lo anterior, ese centro constituye uno de los primeros aposentos educativos de la oficialidad de esta Fuerza.
En el periodo de 1832-1847, y ante las recurrentes invasiones extranjeras, la Armada se conformó como primera línea defensiva del país; de acuerdo a archivos históricos de la Secretaría de Marina, esta fuerza combatió a la Armada de Texas en sus intentos separatistas; enfrentó a la flota del Contralmirante Charles Baudin en la guerra con Francia; mientras que en la Guerra con Estados Unidos de América, la Armada Nacional dificultó el avance de la invasión estadounidense en el Golfo de México, particularmente en el puerto de Alvarado-. Un ruidoso trago de agua nos dio el antojo de beber a todos-.
Sin embargo, la recién formada Armada Nacional, logra desarrollarse hasta 1877 cuando se adquieren: 4 vapores de guerra: Independencia, Libertad, México y Demócrata; 5 cañoneros: Tampico, Morelos, Bravo y Veracruz; 5 buques para transportes: Oaxaca, Guerrero y Progreso; y, 2 buques escuelas: Zaragoza y Yucatán.
Posteriormente, con la fundación de la Escuela Naval Militar en julio de 1897 y la Escuela de Maestranza, se dio un gran paso en la formación de los futuros oficiales marítimos, maquinistas e ingenieros navales; así como del personal necesario para los distintos servicios que eran útiles tanto a bordo de los buques como en las dependencias establecidas en tierra.
Un hecho sobresaliente de su historia durante el movimiento revolucionario, es el descrito por la propia Secretaría de Marina, quién indica que la Armada Nacional permaneció leal al gobierno de Francisco I. Madero y durante su administración operó en contra de las fuerzas revolucionarias en los puertos de Acapulco y Mazatlán, donde, con su artillería, replegaron al enemigo.
Es decir- dice como si quisiera dejar firme su idea -, no hubo dos facciones mexicanas de esta Fuerza Armada enfrentándose entre sí; tal vez, se debe a su poco desarrollo como fuerza, pero también al hecho de que los eventos medulares de la revolución, se realizaron en el centro del país, principalmente en ciudades y zonas aledañas a grandes urbes.

































