LA VIOLENCIA que asola al país, va en crecimiento constante; el más sangriento, fue durante la presidencia obradorista, período (con tilde, a la antigua usanza), en el que los homicidios dolosos oficialmente truncaron la existencia de casi 200 mil personas y superó los 50 mil desaparecidos (que muchos deberían contarse ya, en las filas de muertos). En todos los gobiernos (PAN, PRI, Morena), el problema central es la corrupción, que generan las ingentes cantidades de dinero que traen las actividades ilícitas del crimen organizado.
ES DECIR, el dinero compra voluntades en todas las áreas, que se supone deberían ser de seguridad. De acuerdo con lo revelado por investigaciones de ANABEL HERNÁNDEZ, por muy ingente que haya sido la fortuna de Ismael El Mayo Zambada (plazas comerciales, empresas (‘legales”) prósperas, ranchos, etcétera), nada producía lo suficiente para cubrir sobornos a todos los políticos y altas cúpulas de áreas de seguridad del país.
Su hijo, Vicente Zambada Niebla, a decir de la periodista especializada, hubo confesado que “El Mayo”, siempre decía: “trabajamos para los políticos, estamos atrapados (por ellos)”. No por nada, al legendario capo, le decían el invicto, pues fue el dinero que él, y en general todos los actores del crimen organizado, pagan en sobornos a los políticos; lo que le había permitido mantenerse fuera del “alcance” de la justicia, hasta que fue apresado por la justicia de los Estados Unidos.
SIEMPRE, la traición es lo que derrumba a estos actores, siempre han terminado, ya presos, ya muertos.
EL PROBLEMA entonces, es la gran rentabilidad del crimen organizado, que compra con dinero o con el poder de la violencia que han amalgamado, someter a cualquier funcionario (ministerios públicos, militares, marinos, funcionarios aduaneros, candidatos, políticos en cargos de todos los niveles y policías) Nada funcionará, mientras las altas utilidades les permitan todo esto.
PARECIERA que todo está perdido ¿Qué tendría qué suceder para que las cosas cambien? El gobierno, pretende hoy puerilmente quitar a todos los jueces y magistrados, pero ¿y los funcionarios de las fiscalías? ¿Y todos los políticos que han ayudado a la consolidación y expansión de las actividades ilícitas? Aquí, a decir de miles de trascendidos e investigaciones, muchísimos han sido electos por el pueblo, desde ediles, gobernadores, legisladores, hasta presidentes de la república. ¿Hay que quitar a todas, según esta “lógica” que carece de sentido?
TAL VEZ el camino sea la legalización de las drogas (motor central del dinero que obtienen las mafias), porque para arrancar de cuajo el modus operandi del crimen organizado, como sucedió en el Salvador, con NAYIB BUKELE (aunque no es imposible, y menos en un gobierno que tiene todo el poder en las manos), se requiere de otro tipo de actores políticos. Legalizar las drogas, ayudaría mucho a restarle la rentabilidad asombrosa de los negocios oscuros, mermaría su capacidad de violencia, de corrupción, pagarían impuestos y muchos beneficios más, que después abordaré.
EL SALTO DEL CHAPULÍN
UNA VÍCTIMA del mal servicio que otorgan en el Seguro Social, nos comparte las siguientes líneas.
“UNA mujer guardia de una empresa de seguridad privada del turno matutino, trata con prepotencia y arbitrariedad a los derechohabientes del IMSS, que acuden a la Unidad de Medicina Familiar No.1, ubicada frente al Jardín Conzatti de la Ciudad de Oaxaca.
“A los viejitos, no les permite el acompañamiento de familiares, aún cuando por su avanzada edad, necesitan apoyo para caminar y para presentar sus documentos. A pesar de las quejas de varios usuarios, entre las que ha presentado un servidor, a la fecha, nadie de la delegación estatal del IMSS, ha intervenido para evitar estos abusos”.
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