Fue en 1974 cuando el 60 Batallón pasó su primera lista; aunque su primer cuartel estuvo en el valle de San Quintín las barracas del campo militar del Ciprés (Ensenada) funcionaron como su primer centro de reclutamiento pues sus instalaciones no estaban terminadas. Como sea, en el año arriba apuntado el 60 Batallón, para ese entonces el de más reciente creación, hacía ya instrucción de orden cerrado sobre la explanada central de su cuartel, en San Quintín.
San Quintín por esos días solo era un caserío de 5 mil habitantes localizado dentro del municipio de Ensenada, la llegada de 500 hombres, más familias, detonó economía y vida social; tres escuelas primarias, una escuela secundaria (por cooperación) y una clínica auspiciada por cristianos venidos de California era todo lo que se podía contar, ah claro un templo evangélico y un tendajón que hacía veces de cantina completaban el caserío.
Por todo eso la responsabilidad del estado descansaba en la persona del coronel comandante del Batallón, es decir, actas de nacimiento, de defunción, ceremonias de matrimonios por lo civil y la medición de pequeñas diferencias que por lo regular concluían en simples acuerdos reparatorios entre vecinos, todo normalmente era atendido en los corredores del cuartel o en las oficinas del comandante.
Voy con el quid de esta columna; una tarde el director de la secundaria se apersonó en las oficinas de la comandancia para ser inmediatamente recibido por quien llevaba tres estrellas en la gorra -coronel, ¿será posible que nos dé usted una plática a los padres de familia?,- desde el lado de su escritorio el militar (y máxima autoridad del condado) se tomó solo el tiempo que le llevó entrecerrar los ojos -por supuesto, dígame cuándo estarán por acá para que dispongamos espacio y logística, y agregó el profesor: ahora con el crecimiento de la población, con ustedes y sus familias como vecinos, es necesario hablar de temas que creo que usted, por su formación, conoce y domina- el coronel se concretó a responder -hablaremos de “valores y participación social”-, tras un firme apretón de manos el soldado y el maestro cerraron el compromiso.
Llegó el día de la “platica”, en el comedor del cuartel el intendente del Batallón había preparado ollas de agua de sabor y algunas jarras de café, el coronel se apersonó y luego de saludar comenzó. -Vamos a hablar de valores, y junto con eso haremos algunos comentarios que tienen que ver con “participación social”.-
El coronel se hizo dueño de atmósfera y foro, sépanlo, decir participación social se vincula íntimamente con el concepto de redes de colaboración- el militar siguió – como sea estas son organizaciones horizontales donde se construye la confianza sobre una base de mutua reciprocidad-. Acá sólo tenía la mirada de los maestros, los jóvenes comenzaban a jugar entre ellos.
El militar agregó, -el mencionar, en ambientes de escuela el término “participación social”, inequívocamente se alcanza a las familias de los educandos, tanto en forma individual como en su representación de sociedades de padres de familia- si ya tenía la atención de los maestros con esto el coronel trajo la atención de los padres y madres- y cerró el tema diciendo -la participación social es el proceso en el cual se actúa junto con los otros miembros del grupo o comunidad, y lo hacen en condiciones de igualdad por el bien común y con conciencia de responsabilidad ciudadana en todas o cualquiera de las etapas del proyecto-. En este punto de la conferencia el militar, aunque tenía la atención de los adultos, no había alcanzado a jalar la mente colectiva de los morros, aunque, cuando uso las palabras “cooperación” “honestidad” “respeto” como valores fundamentales de un buen proceso de la -sociedad participando- si tocó la mente de esos.
Fue hasta que el coronel Newton Baron (nombre del soldado) habló de Aristóteles y de su “retórica” que atrapó la mente de los adolescentes, el militar les explicó -Aristóteles hizo saber que estaba en el maestro la capacidad de transmitir el conocimiento, el padre de la filosofía occidental (refiriéndose a Aristóteles) mencionó el pathos, (nivel cultural) el ethos (capacidad de atraer la atención) y el logos (el orden del discurso), la conferencia continuó ya con la mente Tirios y troyanos enganchada a las palabras del comandante del 60 Batallón.
Esa fue entonces la primera fase con la que el Ejército Mexicano tocó el terreno social de San Quintín, creemos, en esta mesa de trabajo que, si tomamos este micro caso como ejemplo, de la misma forma se podría enganchar la tesis axiológica de un universo metódico y disciplinado en la formación de prospectos a ciudadanos mexicanos, en fin.
Último patrullaje.- Escribimos una nota larga porque no tuvimos tiempo de escribir una corta.
Balazo al aire.- Regresando a lo básico, orden en la educación.
Greguería.- Cuando en el bosque, el maestro deje de ser el búho para que sea el gavilán el que de clases, algo bueno habrá de llegar.
Oxímoron.- Gises de tinta (sic) invisible.
Haiku.- Lejos de ti, cielo,
y siempre estás aquí,
…siempre estoy contigo
































