Cada año, entre el 15 de mayo y el 30 de noviembre transcurre en México la temporada de huracanes o ciclones tropicales, fenómenos hidrometeorológicos que acarrean vientos destructivos, lluvias torrenciales, inundaciones e incluso tornados, informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Detalló que el territorio nacional es altamente vulnerable a los huracanes por ubicarse entre los océanos Pacífico y Atlántico, factor al que se suma el calentamiento global que en más de cinco décadas se ha disparado a consecuencia de las actividades humanas impulsadas por combustibles fósiles que emiten gases de efecto invernadero (GEI).
En tanto, derivado de las precipitaciones que se han registrado desde los primeros días del mes de mayo, especialistas en meteorología pronostican una temporada más activa de ciclones en el 2020.
En las primeras estimaciones realizadas por la Universidad de Colorado, advierte que en el Océano Atlántico podrían formarse hasta 16 ciclones tropicales, de los cuales 3 o más alcanzarían la máxima categoría que son 4 y 5.
En un reporte elaborado a base de los fenómenos naturales que se han registrado durante los primeros meses del año, indica que 8 de estos ciclones alcanzarían como tormentas tropicales y 8 en huracanes.
Los fenómenos naturales se formarán sobre el comportamiento del fenómeno conocido como “La Niña”, que durante la temporada de sequía azotó con mayor fuerza el hemisferio norte.
Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) externó su preocupación por el creciente impacto de la pandemia de la Covid-19, lo que puede provocar deficiencias en la cantidad y la calidad de las observaciones y los pronósticos meteorológicos como en las actividades de monitoreo de la atmosfera y del clima.
Destacó que de las mediciones meteorológicas realizadas desde aeronaves se han reducido en un 75-80% con respecto a la cantidad de observaciones de ese tipo efectuadas normalmente, si bien existen diferencias muy acusadas en función de la región de que se trate: en el hemisferio sur, la disminución es prácticamente del 90%.
Por su parte, las observaciones meteorológicas de superficie están en declive, en especial en África y partes de América Central y del Sur, donde muchas estaciones no son automáticas, sino manuales.
Informó que el Sistema Mundial de Observación (SMO) de la OMM es la piedra angular de todos los servicios y productos meteorológicos y climáticos que los 193 Estados y Territorios Miembros de la Organización proporcionan a sus ciudadanos. Facilita observaciones sobre el estado de la atmósfera y la superficie del océano por medio de instrumentos terrestres, marinos y espaciales. Gracias a esos datos, se elaboran análisis, pronósticos, advertencias y avisos meteorológicos.








































