Las niñas, niños y adolescentes son el grupo de edad más afectado por la pobreza en México, ya que más de la mitad vive en estas condiciones, lo que les impide el ejercicio de sus derechos y el acceso a la salud, alimentación, educación, vivienda y protección social.
La situación se complica más ante escenarios estresantes como las que vivimos por la pandemia de Covid-19, pues niñas y niños pueden tener distintas reacciones como dificultad para dormir, dolor de estómago o estar enojados o con miedo todo el tiempo.
Poco más de la mitad de los menores de 18 años que viven en México, un total de 20.7 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, se encuentran en situación de pobreza. 7 de cada 10 niños y niñas son víctimas de algún tipo de violencia y ocupa el primer lugar de violencia y abuso infantil e la OCDE.
Cada día mueren 3 niños o niñas a causa de violencia en el país y en los últimos años, fueron atendidas en servicios de salud 317 mil 996 niñas por violencia sexual, estableció Save the Children en México.
En tanto, UNICEF consideró que la pobreza y exclusión que enfrentan los niños y adolescentes en Oaxaca en ocasiones agudiza la negación en el ejercicio de sus derechos que pueden llegar a experimentar en situaciones de alta vulnerabilidad, tales como carencias en el ejercicio de su derecho a la identidad; separación de sus familias asociada con las dinámicas migratorias internas e internacionales que ocurren en el estado.
En víspera de celebrar el Día del Niño, los infantes enfrentan todo tipo de agravios, por ello, diversas organizaciones expresan su preocupación ante la magnitud y frecuencia con que ocurren estas violaciones a los derechos de las infancias en la entidad.
Exigen al Gobierno del Estado, a la sociedad civil, a las autoridades educativas, a las familias y comunidades, se consoliden los sistemas locales de protección a nivel municipal, y la elaboración de los Programas Estatales de Protección de niñas, niñas y adolescentes.
Que se habiliten sistemas de información a nivel nacional, para contar con datos desagregados que permitan monitorear los progresos alcanzados en el cumplimiento de los derechos de niñas, niños y adolescentes en el país, incluyendo indicadores cualitativos y cuantitativos.
Incluir la participación de las niñas, niños y adolescentes y de la sociedad civil en la conformación de los Sistemas de Protección, así como el fortalecimiento de los procesos de profesionalización de sus servidoras y servidores públicos.
Ademas de crear liderazgos masculinos desde la infancia y la adolescencia que se opongan abiertamente a la violencia y la discriminación, explorando una nueva forma de masculinidad que fomente relaciones sociales y políticas capaces de atajar estas formas de violencia contra las niñas y mujeres.
Proveer educación sexual a las infancias en todos los niveles educativos del país, para que conozcan sus derechos sexuales y reproductivos como una herramienta indispensable para prevenir la violencia aprendiendo a conocerse y cuidarse desde edades tempranas.
Derechos de los niños y las niñas
Ante tales condiciones, el Sistema Local de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (SIDNNA), reafirmó la necesidad de garantizar el derecho de niñas, niños y adolescentes a una vida sin explotación laboral.
El trabajo doméstico es uno de los menos visibles en México y más discriminados, pues con dificultad se ha visto la situación de personas adultas que laboran en el hogar, pero las niñas y las adolescentes que desde edades tempranas realizan trabajos domésticos, son totalmente invisibilizadas y vulneradas en sus derechos.
Urge redoblar esfuerzos para disponer de estrategias apropiadas e integrales que permitan a la niñas, niños y adolescentes que trabajan en labores domésticas, hacer realidad el derecho a una vida libre de explotación económica, el derecho a la educación, al juego, al esparcimiento y a participar en la vida cultural y social de sus comunidades.
De acuerdo con el organismo, no todas las tareas realizadas por niñas, niños y adolescentes deben clasificarse como explotación laboral que se ha de eliminar; por lo general, la participación de niñas, niños y adolescentes en trabajos que no atentan contra su salud y su desarrollo personal ni interfieren con sus demás derechos, se considera positiva.
Actividades como la ayuda en el hogar o la colaboración en un negocio familiar, son provechosas para el desarrollo de la niñez y el bienestar de la familia, ya que les proporcionan calificaciones y experiencia, y les ayuda a prepararse para ser miembros productivos de la sociedad en la edad adulta.







































