La señora Esperanza vivió varios años de agresiones físicas y verbales, hasta que huyó del núcleo de agresión.
“Es algo muy triste vivir con un violentador, te ve como si fueras un objeto de uso y manipulación”, dijo la persona de 50 años de edad.
A ella, el miedo la ahogaba. “Me preguntaba que si lo demandaba o le decía a mi familia qué me podría hacer o hacerle a mis hijos”.
La señora oriunda de la Cañada oaxaqueña vivió golpes físicos. “Yo me tuve que escapar sin nada, sin documentos, sin ropa, yo me escapé jalando a mis hijos conmigo”, contó.
De acuerdo con datos de la Fiscalía General de Oaxaca (FGO), 5 mil 711 personas han sido objeto de violencia familiar de enero a octubre de este año.
Mientras tanto, registró 27 feminicidios en este 2020 y 79 homicidios dolosos de mujeres.
Grupos feministas, aseguran que en el hogar es el punto donde se acentúa la violencia contra mujeres y niñas.
“Fue una señora que me dijo que estaba viviendo mucha violencia y me dio para mi pasaje porque estaba en el estado de Veracruz”. Solo así pude huir, dijo la señora Esperanza.
E incluso, recibió amenaza de muerte de parte de su pareja, que le lastimó.
“Yo también llegué a generar violencia contra mis hijos, cuando a quien debí denunciar desde un principio era al violentador”, agregó.
Para revertir esta situación, Esperanza tomó terapia psicológica con el fin de cambiar los patrones de comportamiento y superar la agresión vivida.
“Las mujeres tenemos ese temor a denunciar, y va uno a denunciar cuando ya pasaron semanas de la situación. Los feminicidios llegan cuando se permiten las situaciones violentas sin decir nada”.
Dijo que en las comunidades y las regiones más alejadas es en donde se esconden estas situaciones y no se visibilizan.
“Las mujeres y niñas son agredidas por hombres que no fueron educados con respeto. Yo recomiendo que denuncien y pidan ayuda a instancias que pueden auxiliarles porque vienen escenarios más complicados”, dijo.








































