Con 120 años de historia y ya cuatro generaciones, El Caballo Mixteco es uno de los negocios más antiguos que sobreviven en el centro de la ciudad de Oaxaca y mediante el cual se preserva el oficio de la talabartería.
Al frente de este negocio familiar se encuentra José Joaquín Espina Guzmán, quien narra cómo sus bisabuelos paternos David y Agripino Guzmán Cruz comenzaron su trabajo en 1906 en la Heroica Ciudad de Tlaxiaco, en la región Mixteca. Uno de ellos era su tío bisabuelo, pero Joaquín se refiere a ellos como sus bisabuelos, ambos con un gran amor y gusto por los caballos que fue lo que los motivó a emprender.
“Al principio eran únicamente artículos para caballos, frenos, riendas y monturas”, cuenta Espina Guzmán sobre un espacio en el que poco a poco se fueron agregando otros productos como carteras, fundas, cinturones y hasta trajes de charro, pues “un buen charro no puede ir sin su indumentaria”.
Al menos desde los años 60 o 70, El Caballo Mixteco se encuentra en la calle Miguel Cabrera, casi esquina con Aldama. Sin embargo, su migración desde Tlaxiaco lo llevó a establecerse en otras calles de la ciudad de Oaxaca como Bustamante, en el antiguo edificio de Montajes. Este cambio de domicilio se dio en la etapa en la que quedó al frente Joaquín Ubaldo Guzmán Cruz, abuelo de José Joaquín. Posterior, estuvo en las calles de Abasolo y Fiallo, y desde hace unas décadas en Miguel Cabrera, desde donde asumieron la responsabilidad su madre Dora Guzmán Núñez y él.

¿Cómo ha sobrevivido un negocio como este en medio de los cambios de la ciudad de Oaxaca y especialmente de su centro histórico? Joaquín dice que todo ha sido a base de seguir su lema y de ofrecer la mejor calidad al público. “Nuestro lema es: si no es de cuero, no es bueno. Nosotros manejamos cueros de primera calidad y no manejamos sintéticos porque perderíamos nuestro prestigio, que ya tiene más de 100 años. Y lo que también nos caracteriza es que no se maneje marcas, todo es totalmente hecho a mano, artesanal”, dice Joaquín desde el local donde no solo están un pequeño taller y miles de productos sino también los retrasos de sus antecesores.
El taller familiar de El Caballo Mixteco está en otro municipio cercano de la capital oaxaqueña y en su sede opera con un taller para composturas, servicio que se suma a la variada oferta de artículos de piel, cuchillería y de charrería.
Aunque la talabartería es uno de los oficios que va desapareciendo poco a poco en la capital y zona conurbada, El Caballo Mixteco lo preserva desde su taller y otros negocios familiares de los que se surte de pieles y otros productos.
“Afortunadamente, desde que estaba mi mamá, los mismos (proveedores de piel) siguen trabajando con nosotros”, cuenta Joaquín sobre curtidores de Miahuatlán, Ejutla, Ocotlán y Sola de Vega, municipios de Oaxaca. Aunque también trabajan con otros de Guadalajara, Tlaxcala y Veracruz. En algún momento también emplearon las pieles que se curtían en el barrio de Jalatlaco, sin embargo, este oficio desapareció hace varios años en esa parte de la capital oaxaqueña.
Con más de un siglo de historia, la tradición y la innovación se unen en El Caballo Mixteco, un negocio familiar que se mantiene en el corazón de la otrora Verde Antequera.










































