Las mujeres y los indígenas son quienes ganan los salarios más bajos tras la crisis económica detonada por el Covid-19 que empujó a 13 millones de mexicanos a la pobreza laboral, al ver su ingreso pasar de medio a bajo.
Esta crisis disminuyó el porcentaje de población que tiene acceso a los servicios de salud como una prestación de su trabajo, principalmente en quienes laboraban en el sector restaurantero.
Según datos del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), el resultado fue un incremento neto de 4% en la pobreza laboral del país, la cual refiere a tener un ingreso que no alcanza para comprar la canasta alimentaria básica, pues el incremento revirtió el avance logrado en 2019.
Al celebrarse el Día del Trabajo, según datos del Instituto Nacional de Estadística (Inegi), la tasa de desocupación se situó en 3.89% en el tercer mes del año. El resultado se da después de que en febrero se ubicará en 4.37% y en enero en 4.73 por ciento.
Organizaciones obreras coincidieron en señalar que nuestro país no está generando empleos para la gente que se encuentra en la economía informal, además de que no hay incentivos para que pase al sector formal.
Lo que sin duda es innegable es que ha llegado a cifras alarmantes al caer tanto el poder adquisitivo del salario mínimo, así como otros fenómenos que hacen de este país uno con una gran diferencia en la repartición de la riqueza y una gran desigualdad.
Actualmente con un salario mínimo sólo se puede adquirir el 40% de la canasta básica alimentaria, considerando que para comprar dichos productos se requerirían 250 pesos por día para una familia de cinco personas.
Las actuales condiciones que se viven en el país, los productos de la canasta básica podrían sufrir un incremento de 10.4% en los próximos meses debido a que el aumento del precio del dólar y el efecto inercial inflacionario podrían impactar en las importaciones de alimentos.
De las 12 millones de personas que salieron de la Población Económicamente Activa (PEA) provocada por la pandemia del Covid-19, el mercado laboral mexicano ha recuperado el 87.8%, informó Inegi.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOEN), la PEA suma un total de 10.6 millones de personas de mayo del 2020 a marzo del 2021. Aún se encuentran 1.5 millones de personas por debajo de los niveles de abril.
Durante marzo del 2021, la PEA suma un total de 55.9 millones de personas.
Por su parte, la población ocupada muestra una recuperación del 84.3 por ciento o 10.5 millones de mayo del 2020 a marzo del 2021, de los 12.5 millones de personas que perdieron su empleo durante abril del año pasado.
Por actividad económica, la población ocupada en los servicios presenta el mayor rezago con 2.4 millones por debajo de los niveles de abril del 2020. En su interior, el comercio es el mayor lastre con una pérdida de 782 mil 103.
En este mismo sentido, la industria muestra una pérdida de 314 mil 819 para el mismo periodo. De manera desagregada, la construcción presenta la recuperación más lenta, pues aún le falta por crear 124 mil 207 puestos de trabajo.
Mientras que el sector de agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca muestra una recuperación de 800 mil 156 respecto a abril del 2020.
La medición de pobreza utiliza dos líneas de ingreso: la línea de bienestar mínimo, que equivale al valor de la canasta alimentaria por persona al mes; y la línea de bienestar, que equivale al valor total de la canasta alimentaria y de la canasta no alimentaria por persona al mes.







































