El aumento a la gasolina y diesel afecta a los sectores de menores ingresos ya que provoca una escalada de precios en bienes y servicios, con lo cual se pulveriza el salario e impide que los trabajadores puedan adquirir la canasta básica.
Los productos que subieron, según el INEGI, son las tortillas de maíz, huevo, tomate y limón, en tanto los productos que bajaron los costos son la papa, frijol, chayote, cebolla, plátano, nopales y chile poblano.
El costo de la canasta básica, la cual contempla productos considerados para despensa de un hogar, se encareció 2% durante marzo, con lo cual en el primer trimestre de 2021 acumula un incremento de 3 por ciento.
Leonel Rojas Medina, dirigente de la Federación de Organizaciones Campesinas Obrero Populares de Oaxaca (Focopo), expresó que en el incremento a los energéticos no lo absorben los empresarios sino lo trasladan en automático al consumidor, generando una inflación al incrementarse los precios que finalmente repercute en la sociedad.
Tras recordar que por una jornada laboral de ocho horas se paga un salario mínimo, afirmó que un trabajador tendría que laborar casi 24 horas para adquirir esa misma canasta básica completa, debido a que los precios se han disparado por completo.
El rebote en los precios de las gasolinas y el diesel, incide en el costo del transporte, la electricidad, el gas y otros insumos básicos de toda la cadena productiva.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), estimó a través del Índice de tendencia laboral de la pobreza (ITLP), que en el cuarto trimestre de 2020 cerca del 40.7% de la población no pudo comprar la canasta alimentaria con su salario, lo que se denomina “pobreza laboral”.
Esto implica que alrededor de 51 millones de mexicanos se encuentran en un hogar en el que, fruto de su esfuerzo, no se puede adquirir la cesta básica de alimentos.







































