Entre el 6 y el 9 de octubre, intensas lluvias azotaron cinco entidades del país dejando un rastro de destrucción y muerte. De acuerdo con el último corte emitido a las 7:30 horas del 13 de octubre por la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), el saldo preliminar es de 64 personas fallecidas y 74 desaparecidas.
La titular de la CNPC, Laura Velázquez, informó de manera remota ante la Presidenta Claudia Sheinbaum que 111 municipios resultaron afectados en total. Las cifras oficiales apuntan a un escenario de desastre con impactos diferenciados, pero devastadores en los estados de Veracruz, Puebla e Hidalgo.
EL 8 DE OCTUBRE, EL DÍA MÁS LETAL
Durante la conferencia presidencial matutina del 13 de octubre, Velázquez detalló que el 8 de octubre fue el día con mayor intensidad de precipitaciones, con registros históricos de 280 milímetros en Veracruz y 286 milímetros en Puebla, cantidades equivalentes a lo que normalmente llueve en un mes completo en algunas zonas del país.
Estas lluvias extraordinarias causaron desbordamientos de ríos, deslaves, inundaciones urbanas y la incomunicación de diversas comunidades.
VERACRUZ, PUEBLA E HIDALGO: LOS MÁS GOLPEADOS
Veracruz fue el estado más afectado en términos humanos y estructurales:
- 40 municipios con daños, de los cuales 22 son considerados prioritarios,
- 29 personas fallecidas
- 18 personas no localizadas
En Puebla, las cifras también son alarmantes:
- 23 municipios afectados,
- 13 muertos y 4 desaparecidos,
- 17 demarcaciones en situación crítica
- Hidalgo, por su parte, reportó:
- 28 municipios con afectaciones,
- 21 víctimas mortales y
- 43 personas desaparecidas, el mayor número entre los cinco estados.
En contraste, San Luis Potosí, con 12 municipios dañados, no reportó víctimas ni personas desaparecidas, mientras que Querétaro registró un fallecido en ocho municipios afectados.
SHEINBAUM SUPERVISA LOS DAÑOS EN CAMPO
La Presidenta Claudia Sheinbaum realizó un recorrido de evaluación el pasado fin de semana por las zonas más afectadas de Puebla y Veracruz, acompañada por autoridades federales y locales. El objetivo fue constatar de primera mano la magnitud de los daños y coordinar las acciones de respuesta inmediata.
A través de sus redes sociales, la mandataria aseguró que el Gobierno de México “no dejará solos a los afectados” y que se trabaja en la activación de planes de emergencia, apoyos sociales y reconstrucción de infraestructura básica.
FALTA DE PREVENCIÓN Y RESILIENCIA COMUNITARIA
Este episodio extremo vuelve a evidenciar la vulnerabilidad estructural de muchas regiones del país ante fenómenos meteorológicos cada vez más intensos. Aunque el cambio climático agrava la situación, la falta de planificación urbana, la ocupación irregular de cauces naturales y la ausencia de sistemas de alerta eficientes siguen siendo factores de alto riesgo.
La cobertura mediática y los reportes oficiales, aunque oportunos, llegan tarde para quienes han perdido a sus seres queridos. La tragedia humana trasciende los números: se trata de familias desarraigadas, comunidades incomunicadas y servicios públicos colapsados.
LLAMADO URGENTE A LA ACCIÓN Y A LA MEMORIA
El desastre de octubre no debe pasar como un evento más en la temporada de lluvias. Es momento de exigir a los tres niveles de gobierno estrategias de prevención a largo plazo, inversión en infraestructura resiliente y educación comunitaria en gestión de riesgos.
La lluvia no distingue entre municipios ricos o pobres, pero la respuesta institucional sí puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.










































