El fantasma de Lomas Taurinas vuelve a sacudir la política mexicana. A 32 años del asesinato que cambió el destino del país, la Fiscalía General de la República (FGR) ha puesto bajo la lupa la teoría del “asesino solitario”, reabriendo una de las heridas más profundas de México: el magnicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta.
EL FATÍDICO 23 DE MARZO DE 1994 EN TIJUANA
Aquel miércoles de 1994, el ambiente en México ya era de extrema tensión debido al levantamiento del EZLN en Chiapas. Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial del PRI, aterrizó en Tijuana a las 16:05 horas con la intención de conectar con los sectores populares en un asentamiento irregular.
Cerca de cuatro mil personas se congregaron en la calle La Punta para lo que sería su último discurso en el “Acto de Unidad”. Los eventos cronológicos de la tragedia fueron fulminantes:
- 17:08 horas: Colosio baja del templete para dirigirse a su vehículo.
- 17:12 horas: Tras avanzar apenas 13 metros entre la multitud, un revólver Taurus calibre .38 impactó su oído derecho, seguido de un segundo disparo en el abdomen.
- 18:55 horas: A pesar de los esfuerzos en el Hospital General de Tijuana, se declaró oficialmente su fallecimiento.
Un día como hoy, pero de 1994, ocurrió el asesinato de Luis Donaldo Colosio, durante un mitin Lomas Taurinas, Tijuana!
Este suceso cambió la historia de México, y yo se lo conté hace 32 años!
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— José Luis Morales (@JLMNoticias) March 23, 2026
EL “SEGUNDO TIRADOR”: ¿QUIÉN ES JORGE ANTONIO SÁNCHEZ ORTEGA?
Por décadas, la versión oficial se centró exclusivamente en Mario Aburto Martínez. Sin embargo, la FGR ha reactivado una línea de investigación que apunta directamente a un presunto segundo tirador: Jorge Antonio Sánchez Ortega, quien en ese entonces era agente del Cisen (Centro de Investigación y Seguridad Nacional).
LAS PRUEBAS QUE REACTIVAN EL CASO
La narrativa actual de la Fiscalía sostiene que Sánchez Ortega no fue un simple espectador. Entre las evidencias clave se encuentran:
- Evidencia física: Se halló sangre de la víctima en la ropa del entonces agente.
- Pruebas balísticas: Registros técnicos indican que el exagente disparó un arma el día del atentado.
- Geolocalización histórica: La FGR asegura tener pruebas que demuestran su presencia exacta en el punto y momento del crimen.
“Ninguna prueba de descargo lo ha podido favorecer en relación con el homicidio”, sostiene la Fiscalía sobre el exmiembro del Cisen.
UN CASO QUE SE NIEGA A CERRAR
Aunque Sánchez Ortega continuó su carrera en labores de inteligencia en estados como Coahuila tras el incidente, los nuevos cuestionamientos legales sugieren que la verdad sobre lo ocurrido en Tijuana podría ser mucho más compleja de lo que dictan los libros de historia.
A tres décadas del suceso, el nombre de Luis Donaldo Colosio vuelve al centro de la conversación pública, no solo como un símbolo de “lo que pudo ser”, sino como un expediente abierto que exige justicia y claridad sobre quiénes apretaron el gatillo aquel 23 de marzo.










































