La actividad sísmica registrada la mañana de este viernes encendió las alertas en el sur del país, luego de que una serie de movimientos telúricos ocurrieran en un lapso de pocas horas, siendo el más intenso un terremoto de magnitud 7.4 frente a las costas de Chiapas.
El Servicio Sismológico Nacional (SSN) informó que el evento principal ocurrió a las 08:48:38 horas, con epicentro a 135 kilómetros al suroeste de Ciudad Hidalgo, Chiapas, y una profundidad de apenas 10 kilómetros, una característica que favoreció que el movimiento fuera percibido en diversas entidades.
Previo al sismo principal ya se habían registrado movimientos en Michoacán, Oaxaca y Chiapas, mientras que en los minutos posteriores continuaron varias sacudidas de magnitudes entre 4.5 y 6.5, lo que generó inquietud entre la población.
¿SE TRATA DE UN ENJAMBRE SÍSMICO?
La sucesión de movimientos reavivó el debate sobre la posibilidad de que la región experimente un enjambre sísmico, un fenómeno caracterizado por la ocurrencia de numerosos temblores en un área relativamente pequeña durante un periodo corto, sin que necesariamente exista un único evento principal claramente dominante.
En contraste con una secuencia típica de terremoto y réplicas, en un enjambre los sismos pueden presentar magnitudes similares y prolongarse durante días, semanas o incluso meses.
Sin embargo, especialistas subrayan que no es posible confirmar únicamente con las primeras horas de actividad si la secuencia observada corresponde a un enjambre sísmico o al comportamiento normal de un gran terremoto acompañado de réplicas. Esa determinación requiere el análisis técnico del SSN y de instituciones científicas.
¿PUEDE ANTICIPAR UN TERREMOTO MAYOR?
Una de las principales dudas tras este tipo de fenómenos es si un enjambre sísmico puede preceder a un terremoto de mayor magnitud.
De acuerdo con especialistas en sismología, la mayoría de los enjambres terminan disipándose sin derivar en un evento catastrófico, liberando gradualmente la energía acumulada en las fallas geológicas.
No obstante, existen casos documentados en los que una secuencia de pequeños sismos ha funcionado como precursores de un movimiento mayor. Aun así, la comunidad científica insiste en que no existe un método capaz de predecir cuándo o dónde ocurrirá un terremoto.
CHIAPAS, UNA DE LAS ZONAS MÁS SÍSMICAS DEL PAÍS
La intensa actividad sísmica en Chiapas responde a su ubicación geológica. En esta región convergen la placa de Cocos, la placa de Norteamérica y la placa del Caribe, cuyo constante movimiento genera acumulación y liberación de energía en forma de terremotos.
El principal proceso ocurre por la subducción de la placa de Cocos bajo la de Norteamérica, una interacción responsable de gran parte de los sismos que afectan al sur y centro de México.
CONTINÚAN LOS MONITOREOS
Tras el terremoto de magnitud 7.4, autoridades de Protección Civil mantienen activos los protocolos de revisión de infraestructura y vigilancia de posibles réplicas, mientras especialistas analizan el comportamiento de la secuencia sísmica registrada durante la jornada.
Aunque la frecuencia de los movimientos ha generado preocupación entre la población, los expertos reiteran que el monitoreo permanente y la preparación ciudadana continúan siendo las principales herramientas para reducir riesgos ante este tipo de fenómenos naturales.











































