La Cédula de Datos Fiscales, un documento digital emitido por el SAT y con un código QR, ha comenzado a reemplazar de facto a la tradicional Constancia de Situación Fiscal en procesos de facturación, pese a no ser oficialmente obligatoria. Así lo explicó Domingo Ruíz López, presidente de la Comisión Fiscal de Coparmex Nacional, quien detalló que este cambio responde más a una necesidad práctica que a una disposición formal del Servicio de Administración Tributaria (SAT).
UN CAMBIO QUE NACE DE LA PRÁCTICA Y LA CONFUSIÓN
Aunque el SAT ha reiterado que nunca ha sido obligatorio presentar una Constancia de Situación Fiscal para emitir una factura, la realidad en comercios y empresas es distinta. “Muchos negocios, comercios o personas físicas con actividad profesional o empresarial solicitan la cédula para estar seguros de incorporar los datos correctos del cliente”, precisó Ruíz López.
Esto se debe a que para generar correctamente una factura —o Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI)—, los datos del contribuyente como el RFC, régimen fiscal y código postal deben coincidir con los registrados ante el SAT. Para asegurarse de ello, los emisores suelen solicitar documentación que confirme esa información.
¿QUÉ CONTIENE LA NUEVA CÉDULA?
La Cédula de Datos Fiscales contiene lo esencial para facturar: RFC, nombre del contribuyente, régimen fiscal, código postal y un código QR. A diferencia de la Constancia de Situación Fiscal, es más ágil, más simple y puede descargarse desde la app del SAT, lo que ha hecho que poco a poco tome más protagonismo entre contribuyentes y empresas.
No obstante, la falta de claridad normativa ha provocado confusión. “Algunos establecimientos incluso piden la cédula actualizada mes con mes, algo que el SAT tampoco exige”, comentó el fiscalista de Coparmex.
REGULARIZACIÓN FISCAL 2025: UNA OPORTUNIDAD CONDICIONADA
Paralelamente, el SAT mantiene abierto su Programa de Regularización Fiscal 2025, que permite a personas físicas y morales con ingresos de hasta 35 millones de pesos ponerse al día con el fisco con atractivos beneficios.
Entre los principales estímulos se encuentran:
Reducción del 100% en multas, recargos y gastos de ejecución, incluso con agravantes.
Suspensión de procedimientos administrativos de ejecución sin necesidad de garantía.
Pago en hasta seis parcialidades para créditos fiscales firmes no impugnados.
Pero el programa tiene requisitos estrictos. Los beneficiarios no deben haber recibido condonaciones fiscales en los programas de 2000, 2007 o 2013, ni tener sentencias condenatorias por delitos fiscales. Además, quedan fuera quienes estén en los listados del artículo 69-B o 69-B Bis del Código Fiscal de la Federación.
El estímulo también se aplica a contribuciones no determinadas por la autoridad, con el 100% de descuento en multas y recargos por corrección voluntaria, directamente desde el formulario correspondiente.
CANALES DE ACCESO Y RETOS PENDIENTES
Los contribuyentes interesados en este programa pueden acceder a través del portal del SAT, en sus oficinas físicas, mediante la Oficina Virtual, por teléfono al MarcaSAT (55 627 22 728, opción 9 y luego opción 3), o a través del chat “uno a uno” y OrientaSAT.
Aunque estas herramientas buscan facilitar el cumplimiento fiscal y reducir la evasión, la opacidad en la comunicación oficial del SAT y la falta de homologación en criterios por parte de los emisores de facturas generan incertidumbre y burocracia innecesaria, coinciden expertos.
URGE MAYOR CLARIDAD Y DIGITALIZACIÓN EFECTIVA
El caso de la Cédula de Datos Fiscales muestra una vez más que en México, las prácticas fiscales avanzan más rápido que la normativa oficial, generando un terreno gris que puede resultar confuso o incluso excluyente para millones de contribuyentes.
Organismos como Coparmex piden al SAT mayor claridad en sus lineamientos y campañas informativas más contundentes, especialmente para pequeñas empresas, emprendedores y trabajadores independientes.










































