El cáncer no es una enfermedad exclusiva de los seres humanos. Perros y gatos también pueden desarrollar esta afección, la cual se origina cuando células anormales crecen de manera descontrolada y desplazan a las normales, de acuerdo con la Sociedad Estadounidense de Cáncer.
Especialistas advierten que no existe una causa única que explique por qué algunos animales de compañía desarrollan cáncer y otros no. Sin embargo, factores como la exposición prolongada a la luz solar, sustancias químicas y el humo del cigarrillo pueden incrementar el riesgo, al igual que ocurre en las personas.
RAZAS Y FACTORES DE RIESGO
De acuerdo con los Centros Veterinarios de Estados Unidos (VCA), algunas razas de perros presentan mayor susceptibilidad genética al cáncer, entre ellas los golden retrievers, dóberman, pastores alemanes y bóxers.
Laura Romero, doctora en ciencias biomédicas y académica del Departamento de Patología de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM, explicó que las mascotas están expuestas a múltiples factores ambientales potencialmente carcinógenos, lo que eleva la probabilidad de desarrollar tumores a lo largo de su vida.
CÁNCER MÁS COMÚN EN PERROS
Uno de los tipos de cáncer más frecuentes en perros es el de glándula mamaria, especialmente en hembras que no han sido castradas. La especialista señaló que la esterilización temprana es un factor clave de prevención.
“Si se les castra después del primer celo, la probabilidad de que desarrollen cáncer de mama en la vida adulta desaparece casi por completo”, afirmó Romero, quien advirtió que después del tercer celo la diferencia entre una perra castrada y una no castrada es mínima.
Datos del Departamento de Patología de la FMVZ indican que cerca del 70% de los tumores diagnosticados en perros hembras son mamarios y que dos terceras partes de estas pacientes no estaban esterilizadas.
TIPOS DE CÁNCER EN GATOS
En gatos, el panorama es distinto. La académica señaló que uno de los tumores más comunes en esta especie son los linfomas, que se originan en el tejido linfoide, parte fundamental del sistema inmunitario.
Aunque el cáncer de mama es menos frecuente en felinos, cuando se presenta suele ser más agresivo. “Más del 80% de los tumores de glándula mamaria en gatitas son malignos”, subrayó Romero.
SEÑALES DE ALERTA
Los tutores pueden detectar posibles tumores al acariciar a sus mascotas y notar la presencia de bultos o nódulos, así como cambios de comportamiento como pérdida de apetito, agresividad o consumo excesivo de agua.
Ante cualquier anomalía, la especialista recomendó acudir de inmediato con un médico veterinario general para iniciar el protocolo diagnóstico. Una de las herramientas más utilizadas es el estudio citológico, que consiste en extraer células del tejido sospechoso con una aguja delgada para su análisis en laboratorio.
TRATAMIENTO Y ATENCIÓN ESPECIALIZADA
Si el tumor resulta maligno, el tratamiento inicial suele ser quirúrgico, salvo en casos específicos como los linfomas, donde se aplican esquemas de quimioterapia. Posteriormente, el tejido extraído se analiza mediante un estudio histopatológico para determinar el riesgo de metástasis y definir el tratamiento de seguimiento.
Romero destacó que actualmente existen hospitales veterinarios con servicios especializados en oncología, especialmente en la Ciudad de México, lo que ha mejorado el pronóstico y la calidad de vida de las mascotas diagnosticadas.
PREVENCIÓN, LA MEJOR ESTRATEGIA
La castración a edad temprana es una de las principales medidas de prevención, ya que reduce de forma significativa la probabilidad de desarrollar ciertos tipos de cáncer. Además, la vigilancia constante y la atención oportuna ante cualquier cambio físico o de conducta son fundamentales.
“La detección temprana puede marcar la diferencia”, concluyó la especialista, al recordar que el cáncer también figura entre las principales causas de muerte en animales de compañía.
Con información de El Heraldo











































