En un nuevo episodio de violencia que golpea a la región Triqui de Oaxaca, Maximino Guzmán Solano, integrante del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT), fue asesinado a balazos este jueves 7 de agosto en Putla Villa de Guerrero. Mientras que su hijo, de tan solo 12 años, resultó gravemente herido.
El ataque ocurrió alrededor de las 2 de la tarde sobre el boulevard Lázaro Cárdenas. Cerca del letrero de bienvenida a Constancia del Rosario. Según testigos, Guzmán Solano se encontraba cerca de su camioneta blanca tipo estaquitas, aparentemente de su propiedad, cuando fue emboscado y atacado con armas de fuego.
El cuerpo sin vida del líder comunitario quedó tendido sobre el pavimento. Mientras que su hijo George William fue trasladado de emergencia al Hospital General 30 Camas de Putla, donde fue ingresado con dos impactos de bala.
MULT DENUNCIA: “19 ASESINADOS DURANTE ESTE GOBIERNO”
Tras el crimen, el Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT) emitió un comunicado urgente. Denunciando que este asesinato se suma a una lista de 19 integrantes ejecutados desde el inicio del actual gobierno.
“Hoy 7 de agosto del año en curso, emboscaron y asesinaron a nuestro hermano Maximino Guzmán Solano de 45 años de edad y resultó gravemente herido su hijo menor de nombre George William de 12 años”, declaró el movimiento, estableciendo una conexión directa con la impunidad que ha imperado en los ataques a su organización.
El MULT también recordó que el crimen ocurrió a un día de que se cumplan tres años de la emboscada en Tierra Blanca, donde también falleció uno de sus miembros, Mariano Cruz García.
LLAMADO URGENTE: “ALTO A LA GUERRA CONTRA EL MULT”
En su posicionamiento, el MULT responsabilizó directamente a “los jefes paramilitares del MULTI” (una organización escindida del propio movimiento) por la violencia persistente en la región Triqui, y demandó justicia inmediata.
“Exigimos juicio y castigo contra los autores materiales e intelectuales del asesinato de Maximino Guzmán Solano”, se lee en el comunicado. “Responsabilizamos a los jefes paramilitares del MULTI de la violencia en la región Triqui”.
Asimismo, reiteraron su exigencia a la Fiscalía General del Estado de Oaxaca y al Gobierno estatal y federal para que actúen sin dilación.
Además, afirmaron que “ni la fiscalía general de justicia del estado ni el gobierno estatal y federal han actuado para detener el baño de sangre contra la Nación Triqui”.
ESCENA DEL CRIMEN: IMPOTENCIA, AGRESIVIDAD Y OMISIÓN
Poco después del crimen, al sitio llegaron elementos de la Policía Estatal, la Guardia Nacional y policías municipales. Además de agentes de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI). Quienes documentaron el hecho con fotografías y levantamiento de evidencia.
Sin embargo, el escenario se tornó tenso cuando familiares de la víctima, en un acto de dolor y desesperación, se llevaron el cuerpo de Maximino por cuenta propia hacia su comunidad de origen, Paso del Águila, Santiago Juxtlahuaca. Se reportó que el retiro del cadáver ocurrió de manera agresiva. Esto es un reflejo de la profunda desconfianza hacia las autoridades.
VIOLENCIA RECURRENTE EN UNA REGIÓN HISTÓRICAMENTE OLVIDADA
La región Triqui —especialmente municipios como Putla, Santiago Juxtlahuaca y Constancia del Rosario— se ha convertido desde hace años en un foco de violencia armada. Así como de desplazamientos forzados y enfrentamientos entre grupos políticos y comunitarios.
El MULT ha sido una de las organizaciones más activas y también más atacadas en este contexto. Su denuncia tras este asesinato se suma a un clamor colectivo por la paz. La cual, hasta el momento, no ha sido escuchado ni por las autoridades estatales ni federales.
Desde “la montaña roja”, como firman sus comunicados, el MULT concluye con un mensaje contundente:
“¡¡¡Gobierne quien gobierne, los derechos se defienden!!!”
LA PAZ, UN DERECHO POSTERGADO EN LA REGIÓN TRIQUI
El asesinato de Maximino Guzmán Solano y las heridas sufridas por su hijo de 12 años representan más que un acto aislado de violencia: son parte de una escalada sistemática de ataques contra comunidades indígenas organizadas, que siguen luchando por justicia, territorio y respeto.
Finalmente, la exigencia al Estado es clara: actuar antes de que el conflicto en la región se convierta en una herida irreversible para Oaxaca y para el país entero.











































