Las montañas de la zona norte del Istmo siguen siendo pasto de los talamontes, ante la indolencia de las autoridades como presidentes municipales, agentes y los presidentes de bienes comunales que no hacen nada para proteger lo que queda de vegetación en la zona montañosa de la región.
En tanto, el Programa Sembrando Vida ha beneficiado a los campesinos del Istmo, sin embargo, solo siembran arbolitos en las partes bajas de los núcleos agrarios.
Ante esta situación, es necesario una mejor coordinación entre las autoridades quienes deben de vigilar que nadie tire un árbol y si lo hace deberá de sembrar cuando menos 20 arbolitos y así evitar el avance del cambio climático que avanza inexorablemente.
Texto: Lucio Silva Díaz











































