Esta mañana, la Central de Abasto de Oaxaca se convirtió en el epicentro de un amplio operativo denominado “Cazador”, llevado a cabo por tres órdenes de gobierno y desplegado con alrededor de 850 efectivos, entre elementos de la SEDENA, Guardia Nacional, Policía Estatal, Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO), Policía Vial y Policía Municipal. La intervención, que cubrió las principales calles y avenidas del centro comercial mayor del estado, fue anunciada como una medida para “perpetuar la paz, tranquilidad y seguridad” de comerciantes, visitantes y residentes.
Las calles Periférico, Nuño del Mercado, Diagonal de Mercaderes, y otras más, estuvieron prácticamente sitiadas bajo fuerte vigilancia, con bloqueos estratégicos como el ubicado en Calzada Madero y Periférico, que encapsularon la zona durante horas. El movimiento se extendió hasta la tarde, evidenciando la magnitud del operativo.
SEGURIDAD Y CONTROL SOCIAL: LAS JUSTIFICACIONES OFICIALES
Francisco Santiago García, comisionado de la Policía Estatal, declaró:
“En esta estrategia tenemos como cometido garantizar la seguridad pública, garantizar la paz social aquí al interior del Mercado de Abasto”.
Además, explicó que se llevaron a cabo inspecciones tanto a personas como a locales comerciales. Además, se evalúa la posibilidad de canalizar a personas en situación de calle hacia centros de rehabilitación social.
Por su parte, el fiscal Bernardo Rodríguez Alamilla abordó las detenciones relacionadas con personas en situación de calle desde una perspectiva de salud pública:
“Es un tema de salud pública, que nosotros consideramos de derechos, ayudarles a estas personas que desafortunadamente se encuentran en condiciones farmacodependencia, situaciones muy complejas en término de salud. La condición es ayudarles y poder de manera directa se canalicen en alguna institución”.
El fiscal añadió que existe un “acompañamiento por parte de la coordinación de Atención de Derechos Humanos de la propia Comisión de Víctimas del Estado, se están siguiendo los protocolos”.
LA SOMBRA DE LA CONTROVERSIA Y LA INCERTIDUMBRE
Durante el operativo, se produjo un fuerte incendio en los carrizales y una vivienda ubicada en las riveras del río Atoyac, en la colonia Unión. Hasta el momento no se ha esclarecido si el fuego fue provocado por los propios habitantes, terceros o si está relacionado con las acciones de las autoridades. Este hecho añade una capa de preocupación y cuestionamiento sobre la manera en que se está manejando la intervención.

Además, varios detenidos fueron trasladados en patrullas. Aunque no se ha informado oficialmente la cantidad ni el estado legal de estas personas.
En cuanto a la comunicación oficial, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana de Oaxaca (SSPCO) se negó rotundamente a proporcionar información sobre el operativo. Limitándose a responder:
“No te voy a dar nada”, lo que incrementa la opacidad y la incertidumbre en torno a estas acciones.
ENTRE LA SEGURIDAD Y LOS DERECHOS HUMANOS
El Operativo Cazador, aunque presentado como una medida para garantizar la seguridad y el orden en uno de los centros comerciales más importantes de Oaxaca, revela tensiones entre la búsqueda de control social y el respeto a los derechos humanos. Especialmente en lo que concierne a personas en situación de calle y con problemas de adicción.
Finalmente, es necesario en estas acciones el equilibrio entre seguridad pública y protección de los derechos fundamentales.
Con información de Andrés Carrera y Jesús Santiago












































