Las altas temperaturas de los últimos meses, así como las primeras lluvias, previo a la temporada de ciclones, han dejado expuesta una problemática de antaño y constante en la capital oaxaqueña. En la urbe que el 25 de abril cumplió 489 años de haber sido elevada al rango de ciudad persisten las descargas a cielo abierto y las aguas negras por el colapso de la red sanitaria.
En las últimas semanas, vecinos de la agencia San Felipe del Agua dieron a conocer nuevamente el problema que varias veces al año los aqueja en el Barrio La Chigulera. A su inconformidad y denuncia siguió la de habitantes de la colonia La Cascada y del Barrio Xochimilco por el colapso de un registro y la contaminación del cauce del Río San Felipe. Aunque los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Oaxaca (SAPAO) aseguraron haber atendido el problema y su imposibilidad para retirar los desechos del cauce, aún persisten los riesgos para la salud de vecinos.
Ya se secaron las aguas negras, explicaron habitantes de la zona cercana a la plazuela de la Hermandad, quienes ante la pestilencia arrojaron cal en el tramo donde se habían concentrado los desechos. Sin embargo, advirtieron de una nueva fuga, ahora en la red de agua potable.

A estas denuncias ciudadanas se sumó una durante el fin de semana, pero que ha existido desde hace varios años ante la omisión de la autoridad municipal y de SAPAO. Como informó EL IMPARCIAL, en torno a la calle Alfonso Pérez Gasga, en el Barrio del Marquesado (o Ex Marquesado) existe un canal a cielo abierto que se estima opera desde hace varios años. Ante esta situación, vecinos de la colonia Vicente Suárez acusaron falta de atención al problema, ya que debido al trayecto de los desechos siguen sufriendo por la contaminación y foco de infección que estas descargas representan.
Pilar Ruiz García, integrante del comité vecinal, señaló que a pesar de las quejas ante el ayuntamiento y SAPAO, el problema sigue sin ser atendido de fondo e incluso sin que se efectúen acciones temporales para aminorar el riesgo de enfermedades en la colonia, así como por la contaminación al Río Atoyac, en el que terminan los desechos humanos provenientes de la calle Alfonso Pérez Gasga.











































