Una maniobra atribuida al conductor de un taxi generó críticas en redes sociales luego de que el vehículo fuera captado sobre el camellón central de Avenida Central, en inmediaciones de la Central de Abasto de Oaxaca de Juárez.
La fotografía muestra un Nissan Tsuru blanco perteneciente a ASAEO, con número económico 08-325 y placas 23-55-SJS, colocado sobre el espacio que divide los carriles de circulación. Junto al automóvil aparece el conductor, aparentemente intentando retirar el vehículo del lugar y reincorporarlo a la vialidad.
La imagen fue difundida como una denuncia ciudadana y rápidamente abrió cuestionamientos sobre la forma en que algunos conductores enfrentan el intenso tránsito de una de las zonas con mayor movimiento vehicular de la capital.
UNA MANIOBRA QUE PONE EN RIESGO A PEATONES
Más allá de determinar qué provocó que el taxi terminara sobre el camellón, la escena evidencia un problema de seguridad vial: un vehículo de transporte público ocupando un espacio destinado a proteger a los peatones.
En una zona de alta circulación como la Central de Abasto, una maniobra de este tipo puede generar riesgos adicionales. Una persona que utilice el camellón como punto de resguardo al cruzar la avenida podría encontrarse repentinamente con un vehículo en un espacio donde no debería circular.
También existe el riesgo de que otros automovilistas reaccionen de manera inesperada ante la presencia del taxi, particularmente si la maniobra obliga a modificar trayectorias o invade parcialmente los carriles.
EL REGLAMENTO PROHÍBE CIRCULAR POR CAMELLONES
El Reglamento de Tránsito y Movilidad para el Municipio de Oaxaca de Juárez establece restricciones claras para los conductores.
El artículo 63, fracción I, prohíbe circular sobre aceras, andadores, camellones, isletas y marcas divisorias de carriles. Por ello, si se confirma que el taxi circuló deliberadamente sobre el camellón, podría existir una infracción a las disposiciones de tránsito.
El reglamento también contempla la prohibición de realizar actos que pongan en peligro la seguridad de las personas o los bienes públicos y privados.
Sin embargo, la fotografía por sí sola no permite establecer cómo ocurrió la maniobra. Para ello sería necesario contar con elementos adicionales, como testimonios, videos o la intervención de agentes de tránsito.
TRANSPORTE PÚBLICO, BAJO LA LUPA
La polémica adquiere otra dimensión al tratarse de un vehículo destinado al transporte de pasajeros.
Los conductores de taxis enfrentan diariamente condiciones complicadas de tráfico, pero esa presión no elimina la obligación de conducir con precaución y respetar los espacios destinados a peatones y demás usuarios de la vía.
La exigencia ciudadana es especialmente relevante en el transporte público: una maniobra que puede ser riesgosa para un conductor particular adquiere mayor gravedad cuando quien la realiza transporta pasajeros y representa un servicio que debería operar bajo estándares de seguridad.
LA DENUNCIA CIUDADANA EXIGE RESPUESTAS
La publicación también refleja el creciente papel de las redes sociales como mecanismo para exhibir conductas que los ciudadanos consideran peligrosas.
No obstante, la indignación pública no sustituye una investigación. Si existen elementos para acreditar una infracción, corresponde a las autoridades competentes determinar las responsabilidades y, en su caso, aplicar las sanciones previstas.
El episodio también plantea una pregunta de fondo: ¿cuántas maniobras similares ocurren diariamente sin que exista una sanción o registro formal?
Finalmente, la seguridad vial no depende únicamente de colocar señales o imponer multas. También requiere vigilancia efectiva, capacitación permanente y una cultura de respeto entre conductores, peatones y usuarios del transporte público.










































