Una familia trabajadora de Juchitán de Zaragoza vive bajo amenaza tras negarse a pagar 250 mil pesos exigidos por presuntos integrantes de un grupo criminal. La presión escaló a un ataque armado contra su vivienda, dejando al menos 15 impactos de bala y un entorno de terror que, según vecinos, ya es parte de la vida cotidiana.
La denuncia fue difundida a través de medios digitales locales, donde la víctima, visiblemente afectada, relató la secuencia de intimidaciones que comenzaron semanas atrás.
AMENAZAS QUE ESCALARON A DISPAROS
De acuerdo con el testimonio, todo inició hace aproximadamente 15 días, cuando su esposo comenzó a recibir mensajes de extorsión. En ellos, se exigía el pago de una fuerte suma de dinero a nombre de un grupo que se identificó como “Los Michoacanos”.
“Hace quince días recibió mi esposo un mensaje pidiéndole doscientos cincuenta mil pesos y nosotros no tenemos ese dinero”, relató la mujer.
Al no cumplir con la exigencia, la situación escaló. Durante la madrugada de este miércoles, sujetos armados atacaron su domicilio alrededor de la 1:30 de la mañana.
“Ayer que se cumplió el plazo… vinieron a tirotear la casa”, denunció.
UNA FAMILIA SIN RECURSOS Y BAJO AMENAZA
La víctima explicó que su familia vive al día. Su esposo se dedica a la pirotecnia y ella trabaja como camarista, por lo que asegura que es imposible cubrir la cantidad exigida.
“Vivimos al día… no tenemos dinero para pagar esa cantidad”, insistió.
Tras el ataque, las amenazas continuaron, ahora dirigidas directamente a sus hijas.
“Si no pagamos, se van a desquitar con mis hijas”, afirmó con angustia.
MIEDO, SILENCIO Y DENUNCIA TARDÍA
Entre lágrimas, la mujer reconoció que el miedo ha retrasado incluso la denuncia formal. La familia, dijo, evitó informar a otros familiares hasta que la situación se volvió insostenible.
“Tengo mucho miedo por mis hijas, por mí, por mi esposo… vivimos al día, no tenemos dinero”, expresó.
Elementos policiacos acudieron al lugar tras el ataque, aunque hasta el momento no se reportan detenciones.
VIOLENCIA QUE SE NORMALIZA
El caso no ocurre en aislamiento. Habitantes de la zona advierten que las extorsiones y hechos violentos se han vuelto cada vez más frecuentes en Juchitán, generando un ambiente de miedo constante.
La reiteración de estos delitos, sumada a la falta de resultados inmediatos, refuerza la percepción de vulnerabilidad entre las familias, especialmente aquellas con menos recursos.
EXIGENCIA DE SEGURIDAD
Mientras la familia se preparaba para formalizar la denuncia, el llamado se extiende más allá del caso individual: mayor presencia de seguridad y acciones efectivas contra la extorsión.
“Yo le pido… que se toquen el corazón. No tenemos dinero, somos gente trabajadora”, imploró la víctima.
Su testimonio resume la situación de muchas familias que, entre amenazas y limitaciones económicas, enfrentan solas una violencia que avanza sin freno visible.











































