Por Alonso Morales
Con el fallecimiento de otro locatario del área de carnes en el mercado Ignacio Zaragoza, crece la pandemia al interior de esa plaza comercial pese a la resistencia de los vendedores de cerrarlo de manera temporal para aminorar los casos.
Desde hace tres meses, la situación al interior del mercado Zaragoza ha sido bastante crítica pues algunos comerciantes pese a la advertencia de la Secretaría de Salud de permanecer en confinamiento, ellos decidieron continuar con sus ventas de manera normal provocado un acelerado número de casos y muertes entre los locatarios.
Salina Cruz se encuentra en semáforo rojo en donde los locatarios del mercado Ignacio Zaragoza y los comerciantes fijos y semifijos que se ubican en céntricas calles se han rehusado a acatar la medida sanitaria, lo que ha propagado la proliferación de casos e incluso de fallecidos.
“En el mercado ingresan todo tipo de personas que se desconocen bajo qué condiciones de salud vienen y si son asintomáticos, porque las personas no quieren entender en que se deben de quedar en casa en lo que aminora la alerta roja”, dijo Juan Alejandro Ramírez, médico general.
A decir del doctor que tiene su consultorio en céntricas calles, dijo que no se trata de estar en contra de las políticas que aplica el gobierno, sino de la salud de muchas familias que están en constante riesgo, porque no están en confinamiento domiciliario.
“El mercado es un punto medular donde ha habido contagios y muchos al tenerlo continúan vendiendo o comprando y transportando el virus por todas partes hasta que es demasiado tarde es cuando entienden las recomendaciones.”
La situación que se vive al interior del mercado ha causado alarma entre los vendedores y ciudadanos, por lo que el sector empresarial exige que se cierre ese inmueble para reducir el riesgo de muertes.









































