El presidente Donald Trump volvió a sorprender al sector logístico al ampliar, sin previo aviso, los aranceles sobre productos que contienen acero y aluminio. Esta nueva disposición, que entró en vigor el lunes, afecta a más de 400 artículos de consumo, incluyendo motocicletas, vajillas, autopartes y hasta asientos para bebés. Importadores, agentes de aduanas y profesionales del comercio se vieron obligados a reaccionar de forma urgente ante una medida que no concede excepciones, ni siquiera a productos en tránsito.
La decisión, anunciada en un discreto aviso publicado durante el fin de semana en el Registro Federal y en el sitio web de la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza, tomó por sorpresa a un sector ya golpeado por años de tensiones comerciales y disrupciones pandémicas.
FALTA DE CLARIDAD Y SIN MARGEN DE MANIOBRA
Lo que más ha desconcertado a los expertos no es solo el contenido de la nueva lista, sino el modo en que fue implementada. Shannon Bryant, agente de aduanas en Míchigan y presidenta de Trade IQ, fue tajante:
“Hemos tenido muchas implementaciones de última hora a lo largo de 2025, pero ésta en particular afecta enormemente a todos y cada uno de mis clientes. No hubo tiempo para tomar decisiones razonables.”
A diferencia de rondas anteriores, la nueva medida no contempla exenciones en tránsito. Esto deja a los importadores sin alternativas viables para evitar pagar aranceles inesperados, incluso cuando la mercancía ya se encuentra en camino hacia EE.UU.
AMPLIA GAMA DE PRODUCTOS IMPACTADOS
La nueva lista de productos afectados es vasta y diversa. Desde componentes de muebles y productos químicos hasta envases metálicos para cosméticos, el enfoque de esta política es claramente expansivo. Como lo describe Brian Baldwin, vicepresidente de aduanas de Kuehne + Nagel International AG:
“Básicamente, si es brillante, metálico o remotamente relacionado con el acero o el aluminio, probablemente esté en la lista.”
Esta política representa, en palabras del experto, “un cambio estratégico” en la manera en que se regulan los derivados metálicos, y no simplemente una extensión más de aranceles.
EL COSTO DE CUMPLIR: UNA NUEVA CARGA PARA LAS EMPRESAS
Una de las principales complicaciones radica en determinar qué productos están sujetos al arancel, especialmente cuando estos materiales se utilizan solo en parte o en componentes internos. Según Flexport, la exigencia de datos precisos sobre peso, porcentaje de valor metálico y origen de fundición representa un desafío considerable:
“Para muchas marcas, esto significa perseguir a los proveedores para obtener datos detallados. La carga de cumplimiento es significativa.”
Este requerimiento técnico puede generar retrasos, errores en declaraciones aduaneras y un aumento significativo en los costos administrativos y logísticos.
IMPACTO ECONÓMICO Y PROYECCIONES
Según Jason Miller, profesor de gestión de la cadena de suministro de la Universidad Estatal de Míchigan, los productos afectados por los aranceles ahora representan alrededor de 328 mil millones de dólares en mercancías, frente a los 191 mil millones anteriores y muy por encima de los 54 mil millones de 2018, cuando Trump inició su guerra comercial.
Este incremento masivo ilustra el grado de escalamiento en las políticas comerciales del presidente, que parecen diseñadas para reforzar la industria nacional, pero que también golpean directamente a importadores, minoristas y consumidores.
¿CAMBIO TÁCTICO O ESTRATEGIA POLÍTICA?
Más allá del impacto inmediato, la medida alimenta la especulación sobre si Trump está utilizando la política comercial como herramienta de negociación internacional o como discurso político interno, de cara a las elecciones.
Mientras tanto, el sector logístico y empresarial continúa navegando un escenario volátil, con poca previsibilidad y cada vez mayores exigencias regulatorias. La pregunta clave es si estas medidas fortalecerán la producción nacional o si terminarán encareciendo el consumo y debilitando la competitividad global de EE.UU.











































