En abril el gobierno de Claudia Sheinbaum celebró el “trato preferente” que recibió de la Casa Blanca, ya que, a pesar de las críticas al TMEC, el tratado de libre comercio seguía en pie. Incluso, la noticia desencadenó que el peso mexicano se apreciara 2% en mercados y aplicaciones de trading.
80% de las exportaciones de México van a EE.UU.
La integración económica entre México y el vecino del Norte no se puede negar y es el punto más evidente de las vulnerabilidades que persisten a pesar de la suspensión de tarifas.
Aproximadamente el 40% del Producto Interno Bruto (PIB) de México es derivado de las exportaciones, y de este porcentaje, un 80% tiene como destino el mercado estadounidense. La dependencia es crítica, ya que casi un tercio de la economía mexicana está ligada a la demanda de los estadounidenses y a las políticas de su gobierno.
Antes de la suspensión de los aranceles en abril, diversos expertos habían realizado cálculos sobre las consecuencias que podría tener un arancel del 25% mantenido a lo largo del año y las proyecciones eran alarmantes, con una posible caída de los envíos mexicanos de hasta el 12%, algo que a su vez arrastraría a la baja el PIB un 4% durante el 2025.
Es decir, aunque se haya suspendido la medida de Trump, la posibilidad de su reactivación plantea un escenario duro para la economía de México. Se calcula que 10 millones de empleos mexicanos dependen del comercio con Estados Unidos.
“Trato preferente”, ¿a cambio de qué?
A lo anterior se suma que la decisión de la administración estadounidense de no imponer aranceles no fue un acto de benevolencia sin condiciones. El déficit comercial que Estados Unidos tiene con México, que supera los 157.000 millones de dólares, ha sido uno de los argumentos más importantes para el desarrollo del plan de aranceles.
Sin embargo, este no es el único factor en juego. Trump ha usado los aranceles como un incentivo para frenar la llegada de migrantes y el flujo de drogas ilícitas, particularmente el fentanilo, un opioide que causa una grave crisis de salud pública en Estados Unidos, con un saldo de aproximadamente 80.000 muertes anuales.
Desde la suspensión de tarifas, se han incautado decenas de toneladas de fentanilo, a la vez que se redujo un 90% el tráfico de migrantes. En un gran operativo contra el crimen organizado que involucró el despliegue de 10.000 soldados en la frontera norte, se produjo la detención de capos importantes.
Además de la colaboración del gobierno de Claudia Sheinbaum con los objetivos actuales de la Casa Blanca, es importante no perder de vista que debido a la extendida a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, México se ha convertido en el socio comercial más importante de Estados Unidos. Esta posición estratégica da a México una relativa ventaja, ya que la imposición de aranceles tendría un impacto proporcionalmente mayor en los consumidores estadounidenses que cualquier otro arancel a nivel global.
En qué industrias sí están teniendo impactos los aranceles
A pesar de la suspensión de los aranceles generales, todavía ha quedado sobre la mesa un impuesto del 25% aplicado por Estados Unidos a las importaciones de bienes de México y Canadá que no están cubiertos por el TMEC, así como al acero y al aluminio.
Las nuevas reglas del tratado entre Estados Unidos, Canadá y México elevaron el contenido regional obligatorio para los vehículos al 75%. El requisito actual impone que el 70% del acero y el aluminio utilizados sean de origen norteamericano.
Como resultado, esta medida ha provocado que algunas empresas opten por pagar aranceles en lugar de cumplir con las normativas del tratado y que otras planteen cambios mayores en la producción. Un ejemplo de esta tendencia es el reciente anuncio de Honda de que fabricará su modelo híbrido Civic de próxima generación en Estados Unidos, en lugar de México.
“Plan México”: el intento por revitalizar el mercado interno
Parte de las medidas para paliar la inestabilidad externa es el “Plan México”, una iniciativa del gobierno de Sheinbaum que tiene por objetivo fortalecer la producción dentro de las fronteras de México.
Esto incluye por ejemplo, un plan que involucra a empresas mexicanas (puntualmente Megaflux y Dina) y universidades locales para la producción de buses eléctricos destinados al transporte público
La fábrica está ubicada en la CDMX, donde ya se encuentran en producción los autobuses eléctricos denominados “Taruk”, que quiere decir “corredor de senderos” en la lengua yaqui. Roberto Gottfried, Director General de Megaflux, ha calculado que podrán entregar alrededor de 200 unidades para finales de este año.
Sin embargo, hay quienes señalan que, aunque son medidas bienintencionadas, son insuficientes frente a la inestabilidad reinante.
Inestabilidad en los mercados, pese a la apreciación del peso mexicano
En abril, tras el anuncio de la suspensión temporal de aranceles para todos los productos dentro del TMEC, el peso mexicano subió un 2%, como respuesta al optimismo de los mercados.
Dicho esto, a medida que se acerca la revisión de los tratados en 2026, las políticas arancelarias van a continuar teniendo un papel en la negociación, especialmente para Canadá y México, que buscarán mantener el acceso libre de aranceles a Estados Unidos para sus productos.
Impuestos a las remesas: el siguiente desafío
A todo lo anterior se suma un nuevo frente de preocupación, que acaba de abrirse con el avance de una propuesta en el Comité de Presupuesto de la Cámara Baja de los Estados Unidos para establecer un impuesto sobre el dinero que se envía al extranjero, es decir, sobre las remesas.
Además de afectar a países como México, Honduras o el Salvador, un impuesto del 5% sobre las remesas podría afectar a unos 40 millones de personas en el país, incluyendo no solo a indocumentados, sino también a residentes permanentes y a quienes se encuentran en Estados Unidos con visas de trabajo como la H-1B, H-2A y H-2B.
Aunque todavía la medida tiene recorrido legislativo por delante, podría abrir un frente de preocupación para México en relación al país del Norte.











































