La lonchera escolar vuelve a estar en el centro del debate público. Un reciente estudio presentado por El Poder del Consumidor y la Alianza por la Salud Alimentaria encendió las alarmas en México al revelar que diversos jugos, néctares, leches saborizadas, yogures y gelatinas comercializados para niños contienen niveles alarmantes de azúcar —en algunos casos superiores a los de un refresco comercial— y aun así se venden sin sellos de advertencia.
JUGOS INFANTILES SUPERAN EN AZÚCAR A UN REFRESCO TRADICIONAL
El análisis revisó 31 productos enfocados en el entorno escolar y el regreso a clases. Entre los hallazgos más graves destaca el caso del jugo Del Valle Junior sabor manzana, el cual contiene 13 cucharaditas de azúcar en su presentación de 500 ml, superando las 10 cucharaditas de azúcar que registra una Coca-Cola Original en la misma cantidad.
Pese a registrar entre 12 y 13 cucharaditas de azúcar por envase, estos productos carecen de sellos frontales y continúan utilizando empaques atractivos con personajes animados, caricaturas, juegos y códigos QR dirigidos a menores.
ESTRATEGIA REGULATORIA: ¿CÓMO EVITAN LA NOM-051 Y LA NOM-173?
De acuerdo con las organizaciones civiles, las empresas aprovechan ambigüedades en la NOM-051 (etiquetado frontal) y la NOM-173 (regulación de jugos y néctares) para no declarar como “azúcares añadidos o libres” los azúcares provenientes de pulpas o jugos concentrados.
“La industria está usando nuevas formulaciones e ingredientes para evadir los sellos de advertencia y colocar estos productos como opciones saludables para la lonchera, cuando en realidad mantienen niveles extremos de azúcar”, explicó Liliana Bahena, coordinadora de la campaña Mi Escuela Saludable.
Sustitutos y reformulación bajo la lupa: Además del exceso de dulzor, el estudio detectó un uso sistemático de ingredientes como alulosa, inulina, lactasa y colorantes (Amarillo 5 y 6, Rojo 40, Azul 1 y Caramelo IV). El 70% de las leches y yogures analizados contienen lactasa, mientras que todas las gelatinas y bebidas revisadas añaden alulosa o inulina para disfrazar el dulzor sin activar los octágonos negros de advertencia.
DENUNCIA ANTE COFEPRIS Y CRISIS DE SALUD INFANTIL EN MÉXICO
Ante este escenario, Gabriela Guzmán, de la coordinación jurídica de El Poder del Consumidor, confirmó la presentación de una denuncia formal ante la Cofepris para exigir:
- Verificación inmediata: Revisar la correcta declaración de azúcares libres y la colocación obligatoria de sellos de “Exceso de Azúcares” y “Exceso de Calorías”.
- Sanciones a la publicidad: Restringir el uso de caricaturas, personajes, deportistas y frases promocionales en productos de alto contenido calórico.
- Listado oficial de restricción: Que Cofepris publique una lista de ingredientes y aditivos no recomendables para el consumo habitual escolar.
UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA DE 20 MIL MILLONES DE PESOS
Según datos de la Ensanut Continua 2020-2022, en México existen 12.7 millones de niñas, niños y adolescentes (5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad, y más del 60% consume más azúcares añadidos de los recomendados por la OMS.
Alejandra Contreras, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública, advirtió que la exposición temprana a estos productos fomenta la habituación al dulzor extremo, incrementa la adiposidad y eleva el riesgo de enfermedades crónicas, afectando el rendimiento escolar y la economía de las familias.
Con un mercado escolar estimado en más de 20,000 millones de pesos y la entrada en vigor de los nuevos lineamientos obligatorios para planteles educativos en marzo de 2025, las autoridades enfrentan el reto de garantizar que las escuelas sean espacios de educación nutricional y no una extensión del anaquel comercial.










































