Como parte de las actividades por el 68 aniversario del Museo Frida Kahlo y rumbo a los 70 años de su apertura, la Casa Azul incorporó una maqueta táctil a escala que permitirá a personas ciegas o con baja visión conocer la arquitectura, distribución, volumen y texturas del inmueble, uno de los pocos espacios museísticos de la Ciudad de México que cuenta con un recurso de este tipo.
La reproducción muestra las habitaciones, patios, jardines, pasillos y demás áreas que conforman el museo. Fue concebida para ser explorada principalmente con las manos, mediante relieves, formas y superficies diferenciadas que permiten distinguir los espacios construidos de las áreas abiertas y comprender la relación entre ellas.
El proyecto fue desarrollado en colaboración con Cammarq, un estudio de arquitectura especializado en patrimonio cultural que emplea tecnologías como fotogrametría, escaneo láser, LiDAR y modelado tridimensional para documentar inmuebles históricos.
En un comunicado, el Museo Frida Kahlo explicó que la maqueta permitirá que “las personas ciegas o con baja visión puedan construir una imagen general del conjunto y comprender cómo se relacionan los espacios del hogar en el que Frida Kahlo pasó gran parte de su vida”.
Añadió que el recurso también ofrecerá “a todos los visitantes una perspectiva integral que complementará el recorrido por cada una de las salas y permitirá reconocer la conexión entre los interiores, el Patio Rojo y el Jardín”.
En México aún son pocos los museos que cuentan con recursos táctiles dirigidos a personas con discapacidad visual. Entre ellos se encuentran el Museo del Templo Mayor, que dispone de reproducciones y recorridos especializados; el Museo Nacional de San Carlos, con una sala táctil, y el Museo Nacional de la Revolución, que incorpora esculturas y otros elementos accesibles.
La Casa Azul, ubicada en Coyoacán, fue construida en 1904 y se caracteriza por la disposición de sus habitaciones alrededor de un patio central. En ese inmueble nació Frida Kahlo, vivió gran parte de su vida, realizó buena parte de su obra artística y murió en 1954.
En 1946, Diego Rivera encargó al arquitecto Juan O’Gorman la construcción del estudio de la pintora, elaborado con piedra volcánica y basalto y decorado con esculturas prehispánicas, mosaicos, caracoles y piezas de barro.











































