Un ataque ocurrido hace casi siete años en una zona rural de la Cañada terminó con una sentencia de 26 años y ocho meses de prisión para Leonel P.V., declarado responsable de homicidio calificado con ventaja en grado de tentativa.
El caso se remonta al 20 de noviembre de 2019, cuando un hombre identificado con las iniciales M.P.V. realizaba labores cerca del paraje conocido como El Portezuelo, en el municipio de Santa Ana Cuauhtémoc, distrito de Cuicatlán.
Según las investigaciones expuestas durante el proceso judicial, Leonel P.V. llegó hasta ese sitio y atacó a la víctima con un objeto cortante. La agresión le provocó una herida en el abdomen que puso en riesgo su vida.
LA AGRESIÓN OCURRIÓ EN UNA ZONA DE TRABAJO
El hecho no ocurrió en medio de una confrontación pública ni dentro de un establecimiento. La víctima se encontraba realizando sus actividades cuando fue sorprendida por el agresor.
La lesión abdominal convirtió el ataque en un hecho de gravedad, al grado de que el delito fue considerado como homicidio calificado en grado de tentativa, es decir, una conducta que, de acuerdo con la resolución judicial, estuvo encaminada a privar de la vida a la víctima, pero no consiguió consumar el homicidio.
El proceso penal se prolongó durante años hasta llegar a la etapa de juicio, donde fueron valorados los elementos de prueba presentados por la parte acusadora.
UNA CONDENA TRAS CASI SIETE AÑOS
El Tribunal de Enjuiciamiento determinó la responsabilidad penal de Leonel P.V. y le impuso una pena de 26 años y ocho meses de prisión, además de establecer el pago correspondiente por concepto de reparación del daño.
La resolución representa el desenlace judicial de un caso iniciado en noviembre de 2019, aunque para la víctima el impacto de una agresión que puso en peligro su vida trasciende la fecha en que fue dictada la sentencia.
El fallo también muestra una de las dificultades recurrentes en materia de justicia: entre la comisión de un delito grave y una sentencia definitiva pueden transcurrir varios años. En este caso, el proceso llegó a una resolución condenatoria casi siete años después de la agresión.
EL DELITO NO QUEDÓ EN LA TENTATIVA
Aunque el hombre sobrevivió al ataque, la sentencia reconoce la gravedad de una agresión que pudo terminar en muerte.
La condena establece una consecuencia penal para el responsable y contempla, además, la reparación del daño a favor de la víctima. El caso ocurrió en una comunidad de la Cañada, una región donde las distancias y las condiciones geográficas pueden representar retos adicionales para la atención de emergencias y el acceso a las instancias de justicia.
En resumen, un trabajador fue atacado con un arma blanca mientras realizaba sus labores y sobrevivió a una lesión que puso en riesgo su vida; años después, el responsable recibió una sentencia de más de 26 años de prisión.





































