La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, informó que su administración revisa las condiciones laborales del personal de la Cineteca Nacional, luego de que trabajadores denunciaran precariedad en sus contratos, muchos de ellos bajo el esquema de honorarios.
Durante su posicionamiento, la mandataria reconoció que existe una brecha entre lo que establece la ley y las demandas del personal en materia de estabilidad, prestaciones y permanencia en el empleo.
“Una cosa es la ley y otra es la demanda de los trabajadores sobre sus condiciones de trabajo; muchos están contratados por honorarios”, señaló.
HONORARIOS Y ESTABILIDAD, EL FONDO DEL CONFLICTO
El esquema de contratación por honorarios ha sido una constante en distintas instituciones culturales del país. Aunque permite flexibilidad administrativa, limita el acceso a seguridad social, antigüedad reconocida y derechos laborales plenos para quienes desempeñan funciones sustantivas y permanentes.
En el caso de la Cineteca, trabajadores han expresado inconformidad ante la falta de certeza laboral, particularmente en un contexto de expansión institucional con la nueva sede en Chapultepec.
Sheinbaum aseguró que el objetivo es fortalecer la permanencia en el empleo y avanzar hacia mayor formalidad contractual. Sin embargo, subrayó que cualquier modificación deberá analizarse con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para garantizar suficiencia presupuestal.
SIN PARO, PERO CON INCONFORMIDAD
Por su parte, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, descartó que exista un paro general o riesgo de cierre en la institución. Precisó que las protestas provinieron de un grupo de trabajadores y que no se suspendieron actividades.
La funcionaria afirmó que el diálogo se mantiene abierto y que se busca beneficiar, en particular, a quienes cuentan con mayor antigüedad, criterio que podría marcar la ruta de una eventual regularización.
EXPANSIÓN CULTURAL CON RETOS LABORALES
La Cineteca Nacional, considerada uno de los principales espacios para la preservación y difusión del patrimonio cinematográfico en México, enfrenta ahora el desafío de consolidar su crecimiento sin reproducir esquemas laborales precarios.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una discusión más amplia: la contradicción entre proyectos culturales ambiciosos y plantillas contratadas bajo esquemas temporales o de prestación de servicios. La revisión anunciada abre una expectativa entre los trabajadores, pero también deja pendiente la definición de tiempos, alcances y recursos concretos.
Mientras continúan las mesas de diálogo, el reto no solo es sostener la operación en ambas sedes, sino garantizar condiciones laborales acordes con la relevancia cultural de la institución.











































