Hace algunas semanas el cronista de la ciudad de Oaxaca de Juárez, Jorge Bueno Sánchez, publicó en este mismo diario el artículo Las Calendas de Oaxaca, en donde las describe con detalle y menciona que con estos encuentros, se marca el inicio de las fiestas patronales en los Valles Centrales y anuncian a los cuatro vientos la invitación abierta para unirse a la celebración.
Como bien describe Bueno Sánchez, las calendas tradicionales están ligadas a las celebraciones religiosas de las diversas parroquias y templos de los Valles Centrales. Las calendas más grandes en la ciudad de Oaxaca han sido, hasta hace algunos años, la de la Virgen del Carmen, del Señor del Rayo, de la Virgen de Guadalupe y de la Soledad, ocasiones en que se manifiesta la alegría, el júbilo y la fe que hace caminar, danzar y compartir los alimentos en los llamados “cumplimientos”, en donde las personas de los barrios comparten las tortas de frijol o de chileajo, tamales, gelatinas y algunas bebidas.
Las calendas tradicionales ponen de manifiesto el tejido social de la comunidad al requerir de una organización acuciosa para invitar a participar como padrinos o madrinas de cumplimiento, de banda y un largo etcétera; sabemos que la cultura y las tradiciones no son estáticas y se modifican con el paso de tiempo y desde mi punto de vista estos espacios se han transformado de una fiesta religiosa y popular a un producto cultural, una mercancía al alcance de quien pueda pagar, desde los permisos para usar las calles hasta las bandas y el grupo folclórico que acompañará desde el recorrido de una quinceañera, una pareja de novios hasta una graduación o acto político, rompiendo el sentido no solo religioso de la calenda tradicional, sino también el sentido social, de convivencia colectiva y de organización dentro de los barrios en una fiesta de naturaleza colectiva.
Como ciudadanía local la reflexión es ¿qué queremos? Y ¿cuál es nuestra responsabilidad ante estos cambios? recordemos la teoría del Control Cultural que expuso el antropólogo Guillermo Bonfil Batalla, que afirma que cuando los elementos culturales son propios y las decisiones son propias, existe una cultura autónoma; en cambio, cuando los elementos culturales son propios y las decisiones ajenas, existe una cultura enajenada, como es el caso de los desfiles que ahora se conocen como calendas y que acompañan cualquier evento social o político.
Si bien algunas parroquias siguen realizando las calendas como anuncio de la fiesta del santo patrón, en otras como la de la Parroquia de Carmen Alto, esta actividad ha sido cancelada, dando fin a una práctica simbólica para la ciudad de Oaxaca y sus lunes del cerro.
Araceli García Casas
Corresponsalía “Ing. Alberto Bustamante Vasconcelos”











































