A 45 años de la inauguración del Museo Tamayo, el legado del pintor oaxaqueño Rufino Tamayo continúa marcando el rumbo de uno de los espacios más importantes para el arte contemporáneo en México. Para conmemorar este aniversario, el recinto abrió una nueva temporada de exposiciones que rinde homenaje a la visión artística y cultural de quien transformó la pintura mexicana y promovió un diálogo permanente entre las raíces nacionales y las corrientes universales del arte.
La celebración tiene como eje principal la exposición “Tamayo Horizontes”, una muestra que reúne obras de la colección permanente y de colecciones privadas para destacar la maestría técnica y conceptual del artista nacido en Oaxaca. A través de retratos, paisajes, desnudos, naturalezas muertas y personajes de ficción, la exposición permite redescubrir la capacidad de Tamayo para renovar los géneros clásicos mediante el color, la textura y una profunda conexión con las expresiones populares y prehispánicas de México.
Entre las piezas más representativas destacan “Sandías” (1968), considerada una de las obras emblemáticas de la pintura mexicana del siglo XX, así como “Hombre en rojo”, creación monumental que refleja el interés del artista por los avances tecnológicos, la exploración espacial y las transformaciones de la modernidad.
Durante la inauguración, autoridades culturales destacaron que el museo mantiene vigente la misión concebida por Rufino y Olga Tamayo: ser un espacio abierto a las propuestas contemporáneas y al intercambio de ideas entre distintas culturas. La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, señaló que el recinto sigue siendo un referente para entender cómo México puede dialogar con el mundo desde sus propias raíces.
Asimismo, la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, Alejandra de la Paz Nájera, subrayó que las exposiciones presentadas reflejan el espíritu impulsado por el artista oaxaqueño, quien imaginó un museo donde la historia, el arte moderno y la creación contemporánea convivieran de manera permanente.
Además de “Tamayo Horizontes”, el museo presenta “Ante el eclipse. Arqueologías del arte en México”, una revisión de la producción artística desarrollada entre 1981 y 1991, periodo que abarca desde la apertura del recinto hasta el fallecimiento de Tamayo. La muestra reúne más de cien obras de artistas nacionales e internacionales que dialogan con los temas y preocupaciones que marcaron la trayectoria del creador oaxaqueño.
La programación se complementa con “Con todo y mi tristeza”, instalación de la artista peruana Fátima Rodrigo, quien transforma el patio central del museo mediante una propuesta inspirada en los escenarios televisivos latinoamericanos de finales del siglo XX.
Con estas exposiciones, el Museo Tamayo reafirma la vigencia del pensamiento artístico de Rufino Tamayo, cuya obra continúa inspirando nuevas generaciones y consolidando el puente entre la identidad mexicana y las expresiones universales del arte contemporáneo.










































