El primer hospital de nuestra señora de la Concepción, hoy hospital de Jesús Nazareno fundado por Hernán Cortés el 14 de marzo de 1524, sigue siendo el más antiguo de América Latina en operación. Sin embargo, no fue el único, ya que la evangelización no sólo fue la enseñanza de la fe, con ella vino la salud y la educación de los pueblos de la Mixteca, alta, baja y la Costa (Jamiltepec), el otro reino.
Hoy en día en estas construcciones del siglo XVI se realiza una obra de recuperación del segundo hospital construido para beneficio de los naturales a mediados del siglo XVI en la Mixteca Oaxaqueña, un hospital concebido por los dominicos con el nombre de Indios o de la Santa Veracruz ubicado en San Pedro y San Pablo Teposcolula, hospital que ya tenía 15 años de la llegad a él por Francisco Hernández, ya que fue construido después del primer concilio mexicano de 1555, por lo que comenzaron los dominicos en Oaxaca y los Franciscanos en el centro del país a construirlos, por lo que, ya tenía 15 años cuando fue visitado en el año 1574 por un protomédico real de nombre Francisco Hernández de Toledo (1517-1587), un extraordinario estudioso de la naturaleza novohispana, ya que fue un naturalista enviado a la Nueva España por Felipe II el llamado “El Hermoso”.
El personaje Francisco Hernández llegó a Nueva España en febrero de 1572 como el protomédico general de todas las Indias, Islas y tierra firme del mar océano. Zarpó a América con fecha enero de 1570; su misión era inventariar la farmacopea de los indios y escribir una historia de los remedios, por ello Hernández pasó por el hospital anexo al templo y capilla abierta. La idea evangelizadora era la “Triada, hospital, templo, convento” Nueva España, viajando por el centro de México, incluyendo Oaxaca, donde visitó el Hospital de Indios de la Santa Veracruz en San Pedro y San Pablo Teposcolula.
Su viaje España-México duró meses a bordo de un galeón y su estancia en México se recuerda y se registra en los anales de la historia, como la primera expedición científica de la edad moderna en América.
Hernández llegó exactamente en enero a México y se estableció en el Hospital de Naturales, donde organizó el material recogido durante sus primeros viajes, por el centro y sur de la Nueva España.
Realizó varias expediciones en el centro de México, incluyendo una al panuco a Oaxaca y al litoral del mar austral “Michoacán y Guerrero”, donde pudo recoger la herbolaria mexicana.
En el año de 1574, Hernández regresó a México después de 4 años de recabar y catalogar y se dedicó a escribir varios textos, incluyendo la Historia natural de Nueva España.
Por esos conflictos, regresó a España en febrero de 1577, se embarcó en San Juan de Ulúa, Veracruz y el polimérico Hernández regresó a España con 22 volúmenes de textos e imágenes, así como plantas, semillas y animales, un trabajo de 7 años en la nueva España
El médico murió 10 años después en Madrid el 28 de enero de 1587, sin que su gran obra valorada, la cual fue basta y valiosa, pero no logró publicarla en vida.
Durante su viaje por la Mixteca el doctor español había llegado a la Nueva España por mandato del rey de España para realizar un inventario de las plantas y animales de estas tierras.
El resultado de este trabajo fue un enorme inventario de plantas medicinales, enumera unas treinta especies que conoció en el hospital de Teposcolula, y nos ofrece una interesante idea de las plantas utilizadas localmente. Así del IZTACPATLI dice que “la raíz tostada, hecha polvo y tomada en dosis de media onza dos veces al día, evacúa todo género de humores que obstruyen el conducto urinario”. Del NANAHUAPATLI observa que “el polvo de la raíz cura los tumores, las úlceras del mal gálico y cualquier dolor. Presenta al principio algún dulzor, pero después quema la garganta”. Y del OCUILPATL menciona que “las hojas son amargas… Tomadas en dosis de dos dracmas arrojan las lombrices y calman el dolor de vientre”.
La obra escrita por Francisco Hernández sobre la botánica y la flora de Nueva España se llama “Historia natural de Nueva España” o también conocida como “Nova plantarum, animalium et mineralium Mexicanorum historia”. Esta obra es monumental ya que describe más de 3,000 plantas, 500 animales y una docena de minerales, y es considerada una de las primeras y más importantes obras sobre la historia natural de América.
La obra original se encuentra en la hermosa Biblioteca Francisco de Burgoa, en Oaxaca, y quizás fue dejada en el convento de San Pablo en el año de 1575, cuando visitó la ciudad de Antequera y ha sido objeto de estudio y publicación en varias ocasiones. Una de las ediciones más conocidas es la publicada por la Universidad Nacional Autónoma de México en el año de1943.
Varios documentos del Archivo Histórico Judicial contienen referencias a las casas que rodeaban al hospital. Estas nos ayudan a entender hoy en día la urbanización de Teposcolula durante el siglo XVI y XVII, y demuestran que al norte y al poniente del Hospital se erigieron las primeras casas de los españoles.
El “mal gálico” era un nombre de la sífilis.
El Hospital de la Santa Vera Cruz no es el único y el último ejemplo de hospitales edificados del siglo XVI que llegan hasta nuestros días.
Hoy ya que también en Yanhuitlán en el XVI ya tenía hospital, al igual que lo hubo en la cercana población de “Coatzaspan”, o Yahazuco “Cuilapam”, todos se construyeron entre 1535 y 1585, que fue el periodo de la Evangelización.
El nombre de “La Santa Cruz” o “Santa Cruz” era muy común para hospitales de indios, uno muy famoso en Oaxtepec, Morelos, fue construido entre los años de 1568 y 1580, por el hermano de la caridad Bernardino Álvarez y otro del año de 1542 en Zipiajo, Michoacán quizás fue el primero del virreinato; en otras nuestra Mixteca también existieron estos hospitales por ejemplo en Huajuapan de León que estuvo ligado al convento Dominico de San Miguel Arcángel, ya que Huajuapan fue cabecera dominica desde 1536, fecha de la fundación del convento.
El hospital de Tlaxiaco se construyó entre 1540 y 1580 aproximadamente, anexo al convento de San Miguel Arcángel, siguiendo la regla; primero capilla, luego convento y luego hospital anexo para indios.
Gracias a este hospital no fue mayor la mortandad de 1545-1550 y 1576-1581, pues recordemos las tremendas plagas y epidemias que nos diezmaron a la población indígena, y es que aún no valoramos, la evangelización que se inició hace 500 años con la venida de los Dominicos la orden de predicadores que, al embarcarse en el puerto de Sevilla en aquel año de 1526, contaban “Adiós corte de Madrid, adiós nobleza de España. Vamos a introducir Nuestra Fe o a morir en la campaña, para saber más de esto recomiendo el archivo de indios en Sevilla y archivo histórico de Oaxaca (hospitales).
Oaxaca de Juárez, Oaxaca, a 15 de junio de 2026
JORGE BUENO
Cronista de Oaxaca
Presidente de la AECO
Secretario General de la
Federación Nacional de Asociaciones
de Cronistas Mexicanos A.C



































