A manera de retrospectiva, el artista estadounidense Dan McCleary comparte en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) alrededor de 40 gráficas realizadas durante 20 años en el taller Sangfer. Desde ayer, viernes, el también director de Art Division muestra al público su habilidad como dibujante llevada a las placas, en las que con la guía del impresor mexicano Fernando Sandoval se animó a experimentar en técnicas.
XX años de obra gráfica en el taller Sangfer de Dan McCleary se presenta en la sede de Alcalá del IAGO, instituto fundado por el artista Francisco Toledo y en el cual McCleary considera un honor mostrar su obra.
McCleary señala que aunque no conoció personalmente a Francisco Toledo, gran exponente de la gráfica en Oaxaca y el mundo, ha tenido acercamiento con sus proyectos. Hacer gráfica ha significado para él una labor ardua, complicada, pero también con resultados que le han gustado mucho.
McCleary visitó Oaxaca por primera vez en 1998, gracias a la fallecida Alexandra Bown, quien junto con su esposo James Brown creó el sello Carpe Diem Press. Al principio, según ha contado, el idioma fue una de las dificultades para comunicarse con Sandoval.
McCleary comparte que es un honor tener una exposición en Oaxaca, especialmente en el IAGO, en tanto guarda un gran respeto por esta institución y otros proyectos de Toledo.

En el taller de Fernando Sandoval ha trabajado por 22 años, que han significado una experiencia enriquecedora porque Sandoval y los demás grabadores son amables e inteligentes y los mejores del mundo. “Hice grabados en otros lugares, en París (Francia), en Oacklan (Estados Unidos) y es mejor aquí, es el centro del print (grabado). Oaxaca es una ciudad viva, es un centro del grabado en el mundo y cada vez hay más talleres de grabados, y la calidad es muy alta”.
Con técnicas varias, McCleary plasma en sus grabados sus sueños e ideas, que van desde flores y frutas en naturaleza muerta hasta retratos y escenas humanos en los que se reta a hacer algo “simple” o “profundo”.
Dan llegó al taller con un amigo y es un gusto porque tiene una disciplina increíble para grabar y es un maestro para mí”, señala el impresor Fernando Sandoval, quien ahonda que aunque ni él habla inglés y Dan hablaba casi nada de español en los inicios, el idioma no ha sido una barrera para desarrollar el trabajo. “En cualquier oficio el hablar no es tan importante porque el trabajo, el lenguaje está en la obra, en el grabado”.
Él es gráfico, tiene un dibujo excepcional y cuando alguien como él tiene un dibujo así y maneja el lápiz, el grabado es casi igual, nada más es comprometerlo a otro técnica”.











































